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La Casa das Cunchas, el último reducto de los Franco en Meirás

Los descendientes del dictador conservan este inmueble catalogado, ubicado extramuros de As Torres y que no fue reclamado por el Estado en su demanda

La Casa das Cunchas y el hórreo extramuros del pazo de Meirás que son propiedad de los Franco.

La Casa das Cunchas y el hórreo extramuros del pazo de Meirás que son propiedad de los Franco. / LOC

Sada

Fue la propiedad de Meirás que más se le resistió a Francisco Franco y es, paradójicamente, la única asociada a este conjunto histórico que continúa en manos de los herederos del dictador tras la sentencia del Tribunal Supremo que confirma que el pazo de Meirás es patrimonio público. La Casa das Cunchas es una singular edificación extramuros de As Torres que debe su nombre al curioso recubrimiento con conchas de vieira de una de las fachadas, un adorno que partió supuestamente de la esposa del dictador, Carmen Polo, según recogen las crónicas de la época.

Esta antigua vivienda agraria situada extramuros no fue reclamada por el Estado en su demanda y se erige como un islote de los Franco a los pies de la antigua residencia estival del dictador.

Los historiadores Carlos Babío y Manuel Pérez Lorenzo dedican un capítulo de su libro Meirás, un pazo, un caudillo, un espolio a rescatar la historia de esta vivienda y de un hórreo anexo traído desde Pontevedra. Según detallan estos investigadores, esta vivienda no pudo ser incorporada en 1938 porque su propietario se encontraba en aquel momento en Estados Unidos. "Pese a los esfuerzos realizados, no fue posible en aquel momento conducir a este hombre, Manuel Portela, ante un notario para firmar la venta de su propiedad, como hicieron el resto de propietarios, forzados a desprenderse de sus fincas", explican en su libro.

Disuelta ya la Junta Pro Pazo y con el propietario de vuelta en Sada, la parcela será adquirida por la Casa Civil con la intermediación del por entonces alcalde de A Coruña, Sergio Peñamaría de Llano, que ofreció a su dueño otra casa a cambio, cuya construcción asumió la Comandancia de Obras. El libro recoge parte de la correspondencia entre el secretario particular de Franco, Ricardo Catoira, y el por entonces regidor coruñés, que da cuenta de las dificultades para hacerse con la vivienda por la resistencia del dueño, Manuel Portela.

Una pareja posa en 1961 frente a la casa original y el antiguo hórreo.

Una pareja posa en 1961 frente a la casa original y el antiguo hórreo. / Carlos Babío.

En noviembre de 1963, Franco logra su objetivo: "En vista de que aquel señor no salía de su juego de para alante y para atrás (más para atrás que para alante), le señalé una fecha tope para que se fuera, y me obedeció", relataba el regidor al secretario de la Casa Civil en una misiva. Pocos días después, Catoira trasladaba por escrito a Sergio Peñamaría de Llano el agradecimiento de Carmen Polo: "Me encarga que te haga presente las más sinceras gracias por la favorable resolución en el asunto de la casa de Meirás y todas las molestias que te ha ocasionado el propietario, por lo difícil que es tratar con él y que gracias a tu discreción y tesón lo has logrado al fin", puede leerse en una misiva que atesora el Fondo de la Casa Civil del Jefe del Estado.

La antigua casa de Manuel Portela fue inscrita a nombre de Francisco Franco por Ricardo Catoira y pasó a utilizarse como vivienda de los guardias, detallan los investigadores. Posteriormente, la Comandancia de Obras realizó una reforma integral, en la que invirtió 3.541.044 pesetas, según la documentación recuperada por Carlos Babío.

El futuro, en el aire

La Casa das Cunchas está catalogada por el plan general. El documento urbanístico recogió inicialmente su adquisición mediante expropiación para su reconversión en centro social, pero el Gobierno local renunció finalmente a esta previsión tras manifestar su rechazo el BNG, que alegó que supondría un "repago por un expolio". Este singular inmueble languidece desde hace años a pie de la carretera. Los nacionalistas han instado en varias ocasiones al Estado a interponer una acción reivindicatoria para hacerse también con esta porción de terrenos extramuros, aunque de momento el Gobierno no ha movido ficha

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