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Arteixo despide a un empleado municipal por trucar el camión de la basura

El hombre, un conductor del Servicio de Recogida de Residuos Sólidos Urbanos, empleaba una bola de papel sujeta a unas gomas para mantener activado el botón de "hombre presente"

Camión del servicio de recogida de basura de Arteixo.

Camión del servicio de recogida de basura de Arteixo. / LOC

Arteixo

El Concello de Arteixo ha dictado una resolución drástica: el despedido disciplinario de un empleado municipal. Después de recibir un expediente que revelaba "graves negligencias y desobediencia continuada" de un conductor del servicio de Recogida de Residuos Sólidos Urbanos (RSU), el Ejecutivo local decidió tomar cartas en el asunto.

El trabajador, con plaza de personal laboral fijo, fue interceptado en varias ocasiones manipulando el sistema básico de seguridad de la maquinaria pesada que manejaba de forma "deliberada y peligrosa". El hecho más grave detectado por los encargados del servicio y por la empresa proveedora de los vehículos fue el uso del mando de control.

Una bola de papel con gomas para mantener activado el botón de seguridad

El operario utilizaba una bola de papel sujeta con gomas elásticas para mantener activado permanentemente el botón de "hombre presente". Este sistema, tal y como indicó la empresa en su informe, es "vital" para la seguridad, ya que garantiza que la máquina solo se mueva si el conductor está presencialmente pulsando el mando, para evitar así accidentes por atrapamiento o golpes en los contenedores.

A pesar de ser advertido en octubre, la caja negra del camión con el que trabajaba confirmó que el conductor siguió desactivando el sistema de forma sistemática durante sus turnos laborales. Un comportamiento que la empresa de mantenimiento calificó como una acción "muy grave".

"Desobediencia abierta" a las órdenes de limpieza

Además de la seguridad, el expediente recoge una "desobediencia abierta" a las órdenes de limpieza. Los informes detallan que el conductor entregaba el vehículo con la zona de compactación llena de residuos, lo que provocaba riesgo de averías costosas. El encargado del servicio llegó a documentar con fotos y vídeos el estado "deplorable" del camión tras los turnos del sancionado.

En su defensa, el trabajador alegó, en primer lugar, una ausencia de protocolos claros de limpieza y aseguró que él cumplía con dicha tarea de forma constante.

Respecto a la manipulación del sistema de seguridad, afirmó que fue el propio formador de la empresa de renting quien le recomendó bloquear el mando con la bola de papel debido a la dificultad de uso del dispositivo, y subrayó que el Concello nunca le había advertido previamente sobre esta práctica.

Finalmente, el empleado trató de frenar el proceso sugiriendo que el expediente era una "represalia sindical" vinculada a un conflicto sindical.

Tras conocer los informes, el Concello firmó finalmente el despido al considerar que existía una "transgresión de la buena fe contractual" y un "daño evidente al interés público". Es por eso que el Ejecutivo local concluyó que la suspensión de empleo y sueldo no era suficiente, ya que el trabajador mostró una resistencia total a cumplir con sus funciones esenciales.

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