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Vajilla de Londres y brunch de cocido: el salón de té de Arteixo que rompe las reglas con su lujo 'enxebre'

Begoña Teijo está detrás del nuevo local de moda del municipio, que redefine el concepto de brunch con garbanzos, chorizo y filloas

"Más que un local, este es un proyecto en honor a mi hermana", asegura la dueña

Begoña Teijo, la propietaria de este popular salón de té de Arteixo.

Begoña Teijo, la propietaria de este popular salón de té de Arteixo. / Casteleiro

"Para hacer lo de siempre, ya están los demás". Así habla la propietaria del que muchos consideran el salón de té más bonito de Arteixo, un delicado remanso de tonos rosas y dorados que ha venido a revolucionar el concepto del brunch. El negocio, ubicado en el Paseo do Balneario, es un rincón "de paz" que hermana lo mejor de Londres y Galicia. A su frente está Begoña Teijo, una enérgica emprendedora que empezó su negocio el noviembre pasado con una idea muy clara: "A la gente hay que darle cosas nuevas".

"Ahora todo son tostadas con aguacate, pero yo escapo de todo eso. Nosotros tenemos un brunch muy original basado en el producto gallego, con su cocido, sus filloas rellenas de crema y sus tostadas de queso de Paiosaco y chicharrones", explica. El menú, que también incluye croquetas y tortilla de patatas, lleva el mismo nombre que el local, La Tía Tití. Y permite una experiencia única: combinar el sabor de la gastronomía gallega con el lado más sofisticado de Gran Bretaña, de donde procede una parte de la vajilla en la que se sirven las preparaciones.

Los cubiertos dorados, las piezas de anticuario y las flores que decoran las paredes terminan de armar un escenario que podría encajar en una novela de Jane Austen. Allí la clientela disfruta de su vermut "en copas de cristal tallado" o toma vino o una cerveza sentada en singulares sillas pintadas con retratos de literatos y artistas.

Los fines de semana, Lourdes, la encargada, saca a pasear una gran pizarra con sus pinchos caseros. "Hace unas croquetas que te puedes morir. Y también tenemos constantemente dulces nuevos. Un día te encuentras una tarta de piña y, al siguiente, un pastel japonés", cuenta la propietaria, que los coloca en delicadas torres de aperitivos.

Se trata, en su mayoría, de productos artesanales, que se hacen con mimo en el propio local. "Por eso hay que reservar los brunchs con 24 horas de antelación, porque todo es casero y nos tiene que dar margen para prepararlo", dice Teijo, que ha dispuesto dos alternativas a su menú enxebre. El italiano incluye tulipas rellenas de espaguetis a la carbonara, mientras que el francés contiene los platos más clásicos: petisús, cruasanes con chocolate y tostadas de queso brie con cebolla caramelizada son algunas de sus recetas, por las que La Tía Tití tiene "cada día", dice, un mayor número de comensales.

La Tía Tití, el coqueto salón de té nacido del amor a una hermana

Aunque el negocio "aún es un bebé", su responsable asegura estar más que feliz con el recibimiento. "Es una locura. No sabíamos cómo iba a respirar la gente de Arteixo, pero prácticamente todos los días entra gente nueva. Yo creo que lo que les atrae es la paz", explica Teijo, orgullos de que en su local no haya "barullo, solo música".

Como todo salón de té que se precie, lo que sí hay es una amplia oferta de estas infusiones, con variedades como el chai, el matcha, el pakistaní o el de frutos rojos. En total, la carta incluye hasta una veintena de tés, la bebida preferida de la verdadera tía Tití, por la que Teijo decidió iniciar su establecimiento.

"La tía Tití es como siempre ha llamado mi hijo a mi hermana, que es una persona muy especial. En este momento está muy malita, por eso digo que, más que un local, este es un proyecto dedicado a ella", explica la propietaria, a la que se le ocurrió la idea del negocio durante un verano "de película de terror".

Fue la época en la que su hermana empezó con los primeros síntomas de lo que acabaría siendo una enfermedad rara. "No sabíamos qué le pasaba y yo tenía mucho trabajo. Y un día en la oficina, de estos en los que te viene todo del revés, dije: voy a montar un salón de té, porque a ella le encanta".

Sorprendemente, desde que lo dijo hasta que encontró un lugar, no pasó apenas tiempo. Vio que un local que se traspasaba, dio una vuelta por el espacio y visualizó con nitidez el futuro salón de té que montaría, un rincón luminoso nacido de un momento oscuro. Su hermana, dice, se quedó "flasheada" cuando le comunicó la idea. "Fue a la primera persona a la que llamé. Y me dijo: 'hazlo, solo tú eres capaz'. Y esa misma tarde, cerré el acuerdo".

Hasta hoy, ya con cinco meses cumplidos de proyecto, la auténtica tía Tití ha podido disfrutar de su hora del té en varias ocasiones. De cara al verano, también podrá gozar de otras de las innovaciones que prepara la propietaria, a la que nunca se le acaban las propuestas. "Vamos a montar un carrito antiguo con los helados de The Bio Factory de Riego de Agua y una carta de cafés helados. También estoy pensando en que alguien toque música en la terraza. A mí siempre me ha gustado cambiar, no importa que cada vez haya más gente. Yo no voy a quedarme quieta".

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