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125 años del puente de A Pasaxe: cuando Oleiros se unió por carretera a A Coruña

La construcción del puente de A Pasaxe y la posterior N-6 supusieron un cambio radical para Oleiros, que pasó de ser un municipio rural a uno con urbanizaciones de chalés y segundas residencias

Vehículos circulando por el puente de A Pasaxe

Vehículos circulando por el puente de A Pasaxe / Víctor Echave

Oleiros

Estas últimas semanas, el alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, volvía a cargar contra las administraciones por los problemas de comunicación de su concello. Lo hacía a raíz de los cortes de tráfico para el derribo del viaducto del Chuac en la AC-12, una obra que dejaba en evidencia la necesidad de buscar vías alternativas para acceder a la ciudad de A Coruña desde el municipio vecino. La principal sigue siendo a día de hoy el puente de A Pasaxe, que se inauguró una primavera de 1901, hace ahora 125 años.

Antes del puente de estructura metálica que materializó la unión de las dos orillas de la ría entre A Coruña y Oleiros, hubo un proyecto previo que fue desechado cuando ya se había comenzado a construir, lo que obligó a demoler lo ya levantado para empezar de cero. El cambio de criterio se produjo en 1895, cuando se decidió duplicar el ancho del tablero de 6 a 12 metros. Se mantuvo, eso sí, la idea de construir los extremos en piedra y soportar la calzada sobre una estructura metálica.

Puente de A Pasaxe en construcción a finales del siglo XIX

Puente de A Pasaxe en construcción a finales del siglo XIX / RAC

Hasta entonces, la única opción de cruzar la ría por carretera era a través del puente de O Burgo, que solo tenía 3,6 metros de anchura. La alternativa para llegar a Oleiros era hacerlo por mar, en la lancha que arribaba al arenal de Santa Cristina.

La infraestructura original no se concibió para coches (el primero de A Coruña se había matriculado solo tres años antes de su inauguración), sino para el tránsito de personas, carros y animales. Hubo que esperar casi 70 años, hasta 1975 para empezar a intuir el puente tal y como llegó a nuestros días, aunque no se pondría en servicio por completo hasta tres años más tarde, en 1978.

La construcción del puente y, a partir de él de la N-6 hasta Madrid, supuso un antes y un después para un municipio históricamente rural y de pescadores como era Oleiros. Aunque quedó al margen del tranvía a Sada, que eligió llevar el trazado por O Burgo por la mayor consistencia de su puente, la transformación del municipio fue más que evidente. Las parcelas rurales pronto se tornaron en urbanizables y comenzaron a emerger edificios residenciales y chalés de coruñeses que elegían el municipio oleirense para fijar sus segundas residencias.

Hoy Oleiros cuenta con cerca de 40.000 residentes que siguen utilizando a diario esta infraestructura para trabajar o hacer sus gestiones en la ciudad. Mientras tanto, desde el Concello siguen esperando a que el Ministerio de Transportes acometa una nueva ampliación que no acaba de llegar y a que la Xunta ofrezca más alternativas rematando la Vía Ártabra.

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