La odisea de una familia vulnerable en Culleredo para encontrar piso: "No nos importaría tener que dejar de comer si eso significa que tenemos un techo para los niños"
La pareja formada por Jennifer, Gonzalo y sus dos hijos menores está a un mes de ser desahuciada del piso en el que llevan viviendo 11 años

Jennifer y Gonzalo, en la avenida de Vilaboa, cerca del piso donde llevan viviendo once años / CARLOS PARDELLAS
Jennifer y Gonzalo llevan 11 años viviendo en Culleredo, pero cada vez más sienten como si les "estuvieran dando una patada en la espalda" para echarlos. La pareja y sus dos hijos están a punto de quedarse ser desahuciados del piso en Vilaboa en el que viven y son incapaces de encontrar una vivienda.
Todo comenzó con el fallecimiento del anterior propietario y la nueva heredera. "Ella habló con la presidenta de la comunidad y le dijo que a ver si nos subía el alquiler. Pero al día siguiente la llamó y le dijo que no nos quería subir el contrato ni renovar", explica Jennifer.
Pilar, la presidenta, certifica que al principio la nueva propietaria le había sugerido aumentar el precio a 450 y luego a 650 y que la familia había aceptado, pero pocos días después les llegó la notificación del juzgado para desahuciarlos. Tras ir a pleito su abogado de oficia consiguió retrasar la salida para principios de mayo. "En la comunidad no teníamos problema ninguno, están totalmente integrados y además aquí conocen a todo el mundo", señala la presidenta.
La notificación desató una búsqueda frenética por una vivienda. Jennifer es colombiana y sostiene a la familia con ingresos de contratos temporales que va encadenando y el Ingreso Mínimo Vital (IMV). Junto con su marido y sus hijos son considerados familia vulnerable. La pareja es consciente de que los prejuicios contra ellos, "por los apellidos", les hace todavía más difícil que las inmobiliarias les quieran alquilar. "Pilar viene con nosotros a ver los pisos", señala Jennifer, que añade que ya están explorando opciones fuera del municipio y en otras localidades del área metropolitana.
No son solo los precios. "Estamos viendo pisos de 850 euros al mes", dice Jennifer. "No nos importaría tener que dejar de comer si eso significa que tenemos un techo para los niños", añade Gonzalo, pero el problema está tan siquiera les dejen ver el piso. "Primero te piden que mandes los informes, el DNI, las nóminas... tienes que mandar toda tu vida y después si pasas el filtro dan cita para ver el piso"
"Está siendo muy duro", afirma Gonzalo. "El día a día es muy difícil, tienes insomnio, fatiga, y además a los niños preocupados, haciendo preguntas. Ellos no se quieren ir de aquí porque tienen amistades muy grandes", señala el afectado, que agradece especialmente el apoyo que los vecinos le están prestando en la búsqueda.
Asistencia del Concello
La familia apunta que han acudido a los servicios sociales municipales para abordar esta situación pero que no les han ayudado y que llevan años en las bolsas para conseguir vivienda protegida de la Xunta. En la resolución que el departamento les remitió en febrero señalaban que, al cobrar el IMV, sobrepasan el límite de ingresos económicos para optar a las ayudas municipales de emergencia para el bono del alquiler. La familia explica que también han ido a una reunión con Servizos Sociais en la que se les explicó cómo buscar una vivienda a través de portales inmobiliarios.
A preguntas de este diario el Ayuntamiento explicó que "se han explorado posibles pisos para apoyarles en que se puedan acoger a un alquiler, no siendo posible hasta ahora que se haya materializado, en algún caso con una opción también fuera del municipio para abaratar la renta, no convenciéndoles por ahora".
"Servizos Sociais hace todo cuanto está en su mano para el apoyo a situaciones de vulnerabilidad, en un tema tan sensible como la vivienda, que es una cuestión esencial máxime en el contexto actual en todo el país, no siendo competencia de los ayuntamientos pero que es la administración más cercana y que tiene la vocación de atender en todo lo posible a quien más lo necesita", concluye la administración local. Culleredo cuenta con solo una vivienda de tránsito para emergencias de vivienda, que detallan, está ahora mismo en uso.
Gonzalo, en particular, se siente herido por la actuación del Concello. "Siento como si me estuvieran dando una patada en la espalda", dice. "Llevo 15 años en este Concello, tiene que haber una ley que me ampare", pide el vecino.
"Para ayudar con la asistencia no quieren, pero si nos ven, por ejemplo, en la calle con los niños, ya viene Protección del Menor y nos lo quitan", dice Jennifer.
"Nos sentimos mal porque hacemos las cosas bien. Me dijeron que si yo no llego a pagar el alquiler, que era mejor, porque entraba en ayudas que ahora mismo no me están dando, que yo entraba en un piso de emergencia total... Yo no quiero hacer las cosas mal, porque tengo dos hijos menores y tengo que dar un ejemplo. Pienso que pagar una alquiler es fundamental y estoy dando buena imagen a mis hijos. Yo lo que quiero es una vivienda digna para mis hijos y para mi mujer", destaca Gonzalo.
- El oasis de carne a la brasa oculto en Oleiros: así es la terraza del mejor parrillero de Galicia
- Los dulces y las empanadas llegan al Cantón de Betanzos con A de Pedro: 'La tortilla con el pan de Carral tendría que ser sinónimo de éxito
- Oleiros aprueba la urbanización de los terrenos de la finca Las Cadenas
- La Autoridad Portuaria de Ferrol deberá indemnizar al alcalde de Miño por 'degradarlo' profesionalmente
- Arde por completo de madrugada el restaurante Caballos km0 de Sada
- Oleiros se queda sin casetas para los socorristas en las playas de Mera, Espiñeiro y Naval
- García Seoane continúa con los derribos y pone en el punto de mira un edificio en ruinas de O Carballo
- El vecino de A Barcala al frente de la lucha por convertir bajos vacíos en vivienda: 'La urbanización va a tener un cambio brutal