Cuenta atrás para el nuevo parque de Bomberos de Arteixo: "Ganaremos hasta cuatro minutos, que se pueden traducir en salvar una vida"
La estación de Morás, una edificación de 1.200 metros cuadrados, se prepara para recibir a sus efectivos en mayo. Con salida directa a las grandes vías de comunicación, el centro no solo recortará tiempos vitales de respuesta en toda la comarca, sino que primará el descanso de los profesionales

Gus de la Paz
En el mundo de las emergencias, el tiempo se mide en posibilidades de supervivencia. En el nuevo parque de bomberos de Morás, en Arteixo, esa medida tiene un número grabado a fuego: cuatro minutos. Es el tiempo que los camiones ganarán al cronómetro desde su punto más lejano en el mapa gracias a su ubicación estratégica con salida directa a la autovía y la autopista. "En emergencias, cuatro minutos pueden ser una vida o una muerte", sentencia el gerente del Consorcio Provincial desde hace dos décadas, Luis Barca.
La edificación, una imponente estructura que suma 1.200 metros cuadrados entre sus dos plantas, es el resultado de una colaboración "notoria" entre el Concello de Arteixo, el Consorcio, la Diputación y la Xunta. En palabras de Luis Barca, se trata del mejor parque que tiene el Consorcio "con mucha diferencia" de los diez que gestiona en la provincia actualmente.
Durante 26 años, el servicio operó desde el polígono de Sabón, en una parcela que ya ha sido vendida a Inditex y que los bomberos abandonarán a mediados de mayo, cuando se trasladarán definitivamente a Morás. El gerente explica que el crecimiento del parque de Sabón era "inviable". En Morás, sin embargo, el espacio sobra: se ha pasado de tres cocheras a cinco de gran tamaño, permitiendo una capacidad de hasta 15 bomberos por turno, y la plantilla contará con siete efectivos más, lo que se traduce en un total de 25 bomberos.
El concejal de Obras de Arteixo, José Caamaño, recorre las instalaciones con la satisfacción del deber cumplido. "Cumplimos plazos y la calidad es notoria", explica mientras destaca la luminosidad de las estancias. El proyecto es el resultado de un edificio de bajo consumo energético, con suelo radiante y aire acondicionado, pensado para quienes pasan las 24 horas del día en alerta. "Queremos darles comodidad porque hay que mimarlos", añade Caamaño.
Las estancias del nuevo parque
La visita al interior revela un espacio diseñado para la eficiencia. En la planta baja, tras cruzar el espacio de las cocheras, la sala de control preside el frente del edificio, desde donde se activan medios y se reciben llamadas con una visión total del entorno. Junto a ella, despachos, salas de comunicaciones y un espacio pedagógico, considerada la sala polivalente de formación. "Todos los días se hacen prácticas, haya o no intervenciones", explica Barca, abriendo la puerta a que bomberos de otros parques o voluntarios de Protección Civil se formen allí.

Luis Barca en la sala polivalente del complejo. / GUS DE LA PAZ
La zona de descanso cuenta con habitaciones de dos literas cada una y lo que el gerente considera "la joya de la corona": una amplia cocina, con salón-comedor, que espera que se convierta en un espacio de descanso y convivencia entre los compañeros.
Al regresar de un incendio, los bomberos acceden por una zona específica donde se duchan y asean antes de pasar a la sala de estar, evitando que las toxinas del humo contaminen las zonas comunes. Todo ello flanqueado por un gimnasio de última generación y vestuarios masculinos y femeninos.

El concejal de Obras en el gimnasio del parque. / GUS DE LA PAZ
La ubicación no es caprichosa. Arteixo es un gigante industrial con la refinería, el puerto exterior y una importante industria química. "Teníamos que estar preparados para atender incidencias industriales de riesgo", apunta el concejal de Obras. Además, la conexión con Carral, Culleredo, Cambre y Oleiros es ahora mucho más ágil, evitando los colapsos que a veces sufrían desde la antigua ubicación en horas punta.
Con una planta alta de 324 metros dedicada al almacenaje y amplios espacios abiertos, las instalaciones están preparadas para crecer o para servir de centro logístico ante grandes catástrofes. "Hay parque para muchos años", aseguran sus responsables.
A falta de los últimos detalles de mobiliario, la cuenta atrás ha comenzado. En mayo, las sirenas empezarán a sonar desde Morás. Y aunque Luis Barca desea "que se utilice mucho el edificio como parque y no por tener que intervenir", espera que los efectivos cuenten, al menos, con todo tipo de servicios a su alcance para poder dar "la mejor respuesta posible".
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