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Pulso en el parque del Pazo de Vilaboa: más de un centenar de vecinos exigen áreas caninas para blindar la convivencia con los huertos

Una campaña vecinal reclama zonas específicas para poner fin a las discrepancias entre los nuevos horticultores y los dueños de mascotas | El Concello adelanta que reforzará la vigilancia en el complejo

Personas en los huertos urbanos del municipio.

Personas en los huertos urbanos del municipio. / LOC

Culleredo

La campaña vecinal para reclamar áreas caninas específicas en el parque del Pazo de Vilaboa ha recabado más de 100 firmas en cuatro días. El objetivo de la iniciativa es garantizar la convivencia de los animales con los huertos urbanos y prevenir "futuros problemas" mediante infraestructuras delimitadas.

Sus impulsores han recurrido a la plataforma Change.org para aunar apoyos tras la reciente adjudicación de las parcelas municipales hasta 2029, una situación que ha generado discrepancias entre los nuevos horticultores y los dueños de mascotas que frecuentan el complejo.

Los usuarios habituales del recinto defienden una trayectoria de 16 años de coexistencia "armónica". Sin embargo, denuncian que, tras el nuevo reparto de los cultivos, se ha impuesto una restricción que consideran excesiva: la imposibilidad de que los perros corran libres por el recinto. Es por eso que la propuesta ciudadana plantea la creación de zonas acotadas que permitan el esparcimiento de los canes sin interferir con el resto de actividades del parque.

El Concello de Culleredo por su parte desmiente que se haya vetado el acceso a los animales, y sostiene que no existe ninguna normativa nueva, sino un recordatorio de la legislación vigente, que obliga a llevar a los perros atados en todo momento.

Daños en cosechas y excrementos sin recoger

Fuentes municipales aseguran que esta medida responde a las quejas de los usuarios de los huertos —para los que se han ofertado 50 plazas— tras producirse daños en las cosechas y detectarse excrementos sin recoger. El Gobierno local señala que los problemas derivan de "unos pocos incívicos".

Mientras los vecinos reclaman soluciones técnicas, el Ayuntamiento ya ha adelantado que intensificará la vigilancia para garantizar el respeto mutuo. El Gobierno local lamenta además la reciente retirada vandálica de la cartelería informativa instalada el pasado sábado, en la que se instaba a los visitantes a mantener el civismo.

"Solo buscamos un enfoque equilibrado que preserve el carácter inclusivo del Pazo de Vilaboa, permitiendo que todos, incluidos nuestros amigos de cuatro patas, puedan disfrutar de este espacio comunitario tan querido", concluye el manifiesto de la petición.

Y, aunque el Concello recuerda que el municipio dispone de tres áreas caninas en A Corveira y en O Burgo, los firmantes insisten en que la singularidad y el uso histórico del Pazo de Vilaboa no se compara a ningún otro, por lo que instan a habilitar nuevas áreas caninas en las instalaciones como solución al conflicto vecinal.

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