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La panadería de A Coruña que cumple 75 años con colas en la puerta: "Mis abuelos no tenían ni idea de pan cuando empezaron"

Este negocio histórico de Oleiros lleva tres generaciones conquistando a los vecinos con sus barras y sus caracolas

La Panadería O Carballo cumple 75 años de vida en Oleiros triunfando con pan y caracolas

Gus de la Paz

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Veinte tipos de bollería, once variedades de empanada y unas caracolas que vuelan de la vitrina. Así resiste desde hace 75 años la Panadería O Carballo, una de las panaderías más antiguas de Oleiros, que celebra este 2026 su aniversario con la tercera generación al frente del negocio.

Noelia Gómez, la nieta de los fundadores, ha cogido recientemente las riendas de esta empresa familiar de A Coruña con un único objetivo en mente: "mantener" el legado que le dejaron sus abuelos. Una pareja que no sabía nada de masas cuando se ató el delantal a la cintura y que, a base de trabajo, levantó un local ante el que ahora los coruñeses hacen cola.

"Emigraron a Brasil siendo muy jóvenes y, cuando volvieron aquí, decidieron coger la panadería que tenía un primo de mi abuela, que se jubilaba. Cuando empezaron estaban ellos dos solos, no tenían ni idea de pan y pasaban muchas horas en el negocio", cuenta la dueña sobre Natividad y Manolo Gómez.

Algunas de las variedades de pan del obrador que la Panadería O Carballo tiene en Oleiros, A Coruña.

Algunas de las variedades de pan del obrador que la Panadería O Carballo tiene en Oleiros, A Coruña. / Gus de la Paz

Cada día, el matrimonio se levantaba a las dos de la madrugada para enharinar la mesa, moldear la masa y tener listo el pan para cuando el sol se abriera camino. Empezaron poco a poco: primero con las barras y, más tarde, con un par de exitosas empanadas con las que Natividad se fue ganando su sitio en los comedores del vecindario.

Aunque por aquel entonces aún no tenía sección de pastelería, O Carballo también empezaba a hacer sus pinitos en el dulce. "Tenemos un bizcocho de harina, huevos y azúcar que hacía mi abuela y que no ha cambiado absolutamente nada. Las harinas del pan también siguen siendo las mismas, aunque ahora es de fermentación larga y podemos entrar más tarde", dice la nieta con orgullo.

Fue su tía la que empezó a desarrollar esa línea de "bollería propia", mientras su padre continuaba con "el producto principal", los panes. Noelia aprendió de ambos desde la infancia, repartiéndose entre galletas y roscas desde los 16 años para, apunta, poder pagarse sus "tonterías".

"Yo quería ganar dinero y mis padres me decían que tenía que currármelo. Recuerdo que salía de fiesta y venía a trabajar los domingos de resaca", dice entre risas la joven, a la que le tocaba luchar contra el sueño para escuchar pacientemente las lecciones de su padre frente al horno.

Los dulces de este obrador coruñés de 75 años.

Los dulces de este obrador coruñés de 75 años. / Gus de la Paz

Muchas de ellas se le quedaron grabadas a fuego en la memoria y, hoy, son una especie de mantra inquebrantable. Las reglas son tres y no pueden romperse: "La calidad de las materias primas, respetar los procesos naturales y no fiarme nunca de las ofertas".

Panadería O Carballo, el imperio del pan que conquista con sus caracolas

Si bien es cierto que nadie puede quitarle el trono a ese pan que comenzaron a vender en los años 50, los nuevos tiempos han traído nuevas obsesiones. Entre ellas, las que puede que se hayan convertido en unas de las caracolas más famosas de A Coruña, que se despachan a toda velocidad tanto desde el obrador de Oleiros como en el negocio que tienen en Culleredo.

"Vendemos más de 1.000 al mes. La clave es usar ingredientes muy naturales y nada de preparados", asegura Gómez, que también conquista con sus tartas de queso. "Tienen una base de hojaldre y otro sabor. Cualquiera que las prueba ve que son diferentes".

Habla de la clientela fiel que les sigue desde hace años, pero también de esos curiosos que se acercan atraídos por los coloridos caprichos dulces del expositor y dan sus primeros pasos en la tienda. Un camino para el que, la mayoría de las veces, no hay retorno. "Mucha gente los prueba y les convence, así que tenemos suerte. Aquí casi siempre hay alguna cola".

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