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El 'cat café' de Culleredo se muda a Carral

El nuevo local abrirá el próximo mes de junio y será un "parque de atracciones" para los animales

Pedro Soto arregla uno de los mueves del nuevo cat café de La Perla, en Carral

Pedro Soto arregla uno de los mueves del nuevo cat café de La Perla, en Carral / GUS DE LA PAZ / LCO

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Carral

Uno de los lugares más singulares de Culleredo cambia de ubicación y se muda a Carral. El cat café de la protectora La Perla, que llevaba desde el año 2022 en su local de Acea da Ama, pero el incremento en los gastos del alquiler del establecimiento les ha obligado a encontrar una solución más permanente.

Pedro Soto, uno de los voluntarios de la asociación, explica que la nueva sede social abrirá a partir del próximo mes de junio. Mientras tanto, están reformando el local, que compraron para lograr algo más de estabilidad y poder dedicar más dinero a los animales. "Nos ha apoyado mucho la gente para reformar el local. Creo que nos está quedando muy chulo y muy bonito", dice Soto, que define el lugar como un "parque de atracciones para los gatos".

El concepto del cat café tiene su origen en Japón. La idea es que las personas interesadas en adoptar conozcan de primera mano a los felinos y así decidir cuál de ellos adoptar. "Seguimos siendo lo mismo, estamos implicados toda la familia", dice Soto. Con la mudanza y más espacio la protectora, los voluntarios quieren enfocarse en que los que los visitan "se impliquen un poco más". "La gente apoya al principio, pero queremos que vengan y participen también en charlas sobre los gatos", apunta el miembro de la asociación.

Sin apoyo de los Ayuntamientos

Y es que, con la aprobación de la nueva ley de bienestar animal, protectoras como la suya están afrontando más dificultades. "Cuando explicamos a los que vienen a dejar a los gatos que encuentran abandonados que no pueden porque tienen que contactar al Ayuntamiento nos dicen que qué mierda de protectora", señala el voluntario, que añade que no "es tan fácil" y que apenas están recibiendo ayudas de los Concellos, que son "los responsables".

"Lo que no se dan cuentan cuando rescatan a un gato es que eso es un gasto para ponerles vacunas, el microchip, la comida o buscarles una casa", insiste Soto, que anima a los interesados a apoyar el proyecto a través de la recaudación de fondos.

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