Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Claudia Olveira, la brasileña que contagia su pasión por el pilates en Arteixo: "A mí me cambió la vida"

La instructora Claudia Oliveira acaba de trasladar su centro a un local más grande de Arteixo, donde reside desde hace 24 años, ante la gran demanda de su método. Un éxito basado en la constancia tras décadas de duro trabajo y una fe inquebrantable en una disciplina que, según asegura, fue un "antes y un después" para ella

Claudia Oliveira en su nuevo estudio de pilates, en Arteixo.

Claudia Oliveira en su nuevo estudio de pilates, en Arteixo. / GUS DE LA PAZ

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Arteixo

Cuando Claudia Oliveira llegó a Arteixo hace 24 años, no imaginaba que su futuro estaría ligado indisolublemente al deporte. En concreto al pilates, un método de entrenamiento que convirtió en su estilo de vida tras «batallar contra viento y marea» ante los diversos obstáculos que se le presentaron por el camino.

Oliveira dejó atrás su Brasil natal por amor. Y, poco a poco, se forjó un porvenir en la localidad a base de «mucho esfuerzo», trabajando en diversos centros hasta que, hace un par de años, logró abrir su propio estudio. Ante la gran acogida de público y para sorpresa de la propia instructora, Oliveira acaba de trasladar su negocio a un nuevo local en la Avenida Fisterra para poder atender a todas sus alumnas, que conforman la gran mayoría de su clientela.

«Ahora tengo a unas 70 personas y mi idea es incluir máquinas para ofrecer nuevos servicios», afirma Claudia, que asegura que, desde que empezó a impartir clases, su único objetivo ha sido «mejorar la vida de la gente», tal y como le sucedió a ella misma, «El pilates me cambió la vida en todos los sentidos», dice.

Claudia Oliveira en su nuevo estudio de pilates, en Arteixo.

Claudia Oliveira en su nuevo estudio de pilates, en Arteixo. / GUS DE LA PAZ

«Después de tener a mis tres hijos necesitaba sentirme realizada, útil, y esta disciplina supuso un antes y un después», sentencia Oliveira. Se inició a raíz de unas sesiones en el gimnasio y ya no pudo parar. «Sentía que esto era lo mío», agrega. Durante su etapa de formación en Camariñas, sufrió graves lesiones tras un accidente de tráfico del que logró recuperarse gracias a su tesón y, en gran medida, a la práctica de este método.

Bendito el día que salí de mi zona de confort

«Es una disciplina muy completa. Te hace trabajar todo el cuerpo, aporta flexibilidad, musculatura, oxigenación y, en definitiva, equilibrio tanto físico como mental», explica la monitora, que incide en que la clave para notar mejorías es la constancia. «Bendito el día que decidí salir de mi zona de confort y me lancé al pilates», añade.

Claudia Oliveira en su nuevo estudio de pilates, en Arteixo.

Claudia Oliveira en su nuevo estudio de pilates, en Arteixo. / GUS DE LA PAZ

Pero antes de consolidar su propio negocio, Claudia tuvo que alternar clases a domicilio con contratos temporales en diversos estudios y escuelas municipales. No se le cayeron los anillos en el proceso. «También trabajé en la limpieza, como camarera, en una lavandería, decorando fiestas o en un centro de manicura... He tenido que buscarme la vida», recuerda.

El camino no ha sido fácil, pero el resultado ha merecido la pena. La instructora se siente orgullosa de haber inaugurado, y ahora ampliado, un espacio donde la calma y la perseverancia son los pilares fundamentales.

Con clases para adultos de lunes a viernes, Claudia mira al futuro con optimismo: «Por ahora trabajo sola pero, quién sabe, igual algún día haga falta otra persona». Su estudio permanece abierto para todo aquel que, como ella en su día, quiera empezar de cero.

Tracking Pixel Contents