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Patrimonio de Bergondo

Al rescate del antiguo jardín y el bosque del pazo de Baldomir: "Es una península anclada a otro tiempo"

El Concello da el primer paso para recuperar los jardines y el bosque de este pazo vinculado a Pardo Bazán que aspira a convertir en el Parque de Ibarrola bergondés

El proyecto delimita tres zonas e incluye la creación de senderos y zonas de reposo, la plantación de especies típicas de los jardines pacegos gallegos y la eliminación de invasoras

Una de las fachadas que quedan en pie del pazo de Baldomir, totalmente cubierta por la maleza.

Una de las fachadas que quedan en pie del pazo de Baldomir, totalmente cubierta por la maleza. / CARLOS PARDELLAS

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Bergondo

Es uno de los pazos más desconocidos de la comarca a pesar de que las crónicas de la época lo describen como "uno de los más hermosos de As Mariñas". El pazo de Baldomir, construido en 1702 por orden del regidor perpetuo de Santiago Antonio Ribera Taibo y Fernández Varela, permanece desde hace décadas como una "península anclada en otro tiempo", en palabras de Brigantium Árboles y Jardines, la empresa a la que el Concello de Bergondo ha encargado el proyecto para recuperar los jardines y el bosque de esta singular casa señorial vinculada a la familia de Emilia Pardo Bazán que fue engullida en los años 90 por una urbanización.

Su peculiar situación urbanística ha contribuido a que el pazo de Baldomir sucumba al olvido sin que le hayan servido de protección los imponentes escudos de sus muros, donde se entremezclan los leones de los de la Torre, el pino y las lanzas de los Caamaño y Leis, el cuerno de caza de los Taibo, la cabeza de lobo y el puente de los Ponte y las fajas de los Ribera y Sotomayor, que describía Carlos Martínez Barbeito en su obra Torres, pazos y linajes de la provincia de A Coruña.

Uno de los escudos del pazo de Baldomir, en Bergondo.

Uno de los escudos del pazo de Baldomir, en Bergondo. / CARLOS PARDELLAS

Solo estos blasones atestiguan la antigua grandeza de esta construcción barroca devastada por un incendio en 1990. El Concello de Bergondo ha dado ahora un paso para recuperar parte de su esplendor a través de un proyecto valorado en 182.000 euros para recuperar el antiguo jardín, el huerto y el bosque, que permanecen en estado de abandono desde la muerte de la última moradora del pazo de Baldomir, Dolores Más y Díaz-Ordóñez, última de su linaje, que pasó sus últimos años encerrada en el pazo, donde falleció en 1937.

Una demanda vecinal

El Ayuntamiento de Bergondo encargó esta proyecto a petición de los vecinos, que reclamaron en 2024 vía presupuestos participativos el acondicionamiento de esta zona verde, que atesora ejemplares de gran porte, como un impresionante magnolio y un tejo centenario incluido en el Catálogo de Árbores Senlleiras.

Las ataduras urbanísticas de este pazo impiden al Gobierno local ir más allá, dado que la ordenación de este ámbito arroja la singularidad de que el Ayuntamiento es titular de la finca que rodea la casa señorial, mientras que el edificio permanece en manos privadas con el compromiso adquirido en 1990 y todavía pendiente de que se rehabilitaría como "centro social al servicio de la ordenación proyectada". Esta cláusula se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para el Ayuntamiento, como reconoce el edil Juan Fariña, que aspira a hacer de este rincón lleno de historia el Parque de Ibarrola bergondés.

Tejo centenario del pazo de Baldomir

Tejo centenario del pazo de Baldomir / LOC

"Cada visitante podrá escoger su lugar en el jardín de Baldomir"

El proyecto encargado por el Concello a Brigantium Árboles y Jardines delimita tres zonas en la intervención que recibirán un tratamiento diferenciado: la entrada, el jardín oeste y el bosque: "el soleamiento, los juegos, la sombra, la calma, el descanso... Cada visitante podrá escoger su lugar en el jardín de Baldomir".

La entrada (en azul), el jardín (verde) y el bosque (amarillo) del pazo de Baldomir.

La entrada (en azul), el jardín (verde) y el bosque (amarillo) del pazo de Baldomir. / LOC

El plan prevé acondicionar zonas de estar con bancos y caminos pavimentados en la zona de entrada y en el jardín, a las que pretende devolver su grandeza señorial con la plantación de especies típicas de los jardines pacegos gallegos, como camelias, azaleas, rosas, rododendros y agapantos. El lugar que ocupan actualmente las casetas de obra dará paso a bancos "para aprovechar los últimos rayos de sol del día" y paralelamente al muro de perpiaño se dispondrá una zona verde con parterres y pradera y "grandes masas de rosas".

Una de las fachadas del pazo de Baldomir, en Bergondo.

Una de las fachadas del pazo de Baldomir, en Bergondo. / Carlos Pardellas

Para dotar al jardín de un "ambiente tranquilo", el proyecto incluye la plantación de un seto de camelia que aísle el espacio de los viales que lo circundan".

La intervención en el bosque, que da cobijo al tejo centenario, será blanda para evitar daños en las raíces de los árboles y preservar "el ambiente íntimo que se respira en este espacio". El plan recoge el desbroce, la eliminación de las especies invasoras y la plantación de hortensias, acantos, helechos, rosas y ejemplares arbóreos como hayas, abedules, robles y tilos. A través de esta intervención se intentará recuperar también un antiguo seto de boj, un resquicio de la antigua casa señorial muy dañado por la plaga de la polilla. La amplia zona bajo la copa de los árboles ocupada actualmente por especies invasoras se convertirá en una pradera y se plantarán parterres en distintas zonas del bosque con helechos y hortensias, detalla el plan.

ANTIGUA CAPILLA DEL PAZO DE BALDOMIR (BERGONDO).

ANTIGUA CAPILLA DEL PAZO DE BALDOMIR (BERGONDO). / CARLOS PARDELLAS

El pleno ha dado ya luz verde a los fondos para acometer esta actuación, un primer paso para devolver parte de la "distinción" a esta antigua casa señorial, incluida en la Lista Roja del Patrimonio y que, en sus buenos tiempos, extendía sus propiedades desde Guísamo.

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