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De medir arterias a cocinar caviar de zumo: la ciencia toma el paseo de O Burgo

Cientos de alumnos de 34 centros escolares y asociaciones locales transformaron Culleredo en un laboratorio al aire libre con maquetas, salud, cocina molecular, robótica y biodiversidad en la octava edición de Cullerciencia

Alumnos del Ría do Burgo con sus plantas.

Alumnos del Ría do Burgo con sus plantas. / CASTELEIRO

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Culleredo

El paseo marítimo de O Burgo, en Culleredo, se convirtió este sábado en un gran laboratorio al aire libre. Con solo caminar unos metros, se podía escuchar a un niño de 10 años explicar cómo se mide la presión sistólica en los tobillos para comprobar la salud de nuestras arterias, o probar un menú degustación alterado por factores químicos. La octava edición de Cullerciencia reunió a cientos de alumnos de 34 centros y asociaciones, que transformaron el paseo en todo un hervidero de curiosos.

En el puesto del colegio Isaac Díaz Pardo de Culleredo, el objetivo era la salud. Los alumnos de quinto y sexto de Primaria se tomaron muy a pecho los preocupantes informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Vimos que as recomendacións que facía a OMS para o exercicio físico non se cumprían. O 30% dos adultos non cumpre, e no caso dos adolescentes o 80%”, explica su profesora, Ana Martínez.

Alumnos de Isaac Díaz Pardo tomando la presión arterial.

Alumnos de Isaac Díaz Pardo tomando la presión arterial. / CASTELEIRO

Y, al detectar que en Culleredo el casillero de los deportes náuticos estaba prácticamente en blanco, los alumnos decidieron ponerse manos a la obra en las clases de Naturales. Tres horas semanales durante el último trimestre sirvieron para crear una maqueta a escala que es, a la vez, una carta de exigencias al Ayuntamiento: el proyecto 'ECOKayac na ría'. Ezra, uno de los alumnos implicados, mira de reojo la ría real mientras defiende su propuesta. “Temos todo o proxecto a pequena escala. Gustoume moito facelo, foi moi divertido, e estamos desexando que o Concello o leve a cabo”, sentenció.

Alumnos de Isaac Díaz Pardo con la maqueta de la ría do Burgo.

Alumnos de Isaac Díaz Pardo con la maqueta de la ría do Burgo. / CASTELEIRO

El sistema inmunitario en 3D

Justo enfrente, los estudiantes de Bachillerato del instituto Eduardo Blanco Amor de Culleredo explicaban a los viandantes cómo nuestro propio cuerpo libra batallas diarias. Armados con cartón, plastilina y mucha paciencia, mostraban la guerra del sistema inmunitario. “Está compuesto por tres barreras de defensa: la piel, el pelo y las mucosas”, relataba la alumna Noela, mostrando una detallada maqueta cutánea de tres capas. Si el enemigo es persistente, su compañero David tenía la respuesta visual preparada, utilizando el virus del herpes como ejemplo para justificar el porqué de la fiebre. “Si con todo esto no logramos parar el virus, tenemos la tecera barrera de antígenos”, remataba Gabriela, reflejando el esfuerzo de horas de aula.

Proyecto del sistema inmunitario del Eduardo Blanco Amor.

Proyecto del sistema inmunitario del Eduardo Blanco Amor. / CASTELEIRO

La feria también dejaba espacio para la innovación más vanguardista y comestible. En el expositor de Enxeño Labs, su docente invitaba al público a jugar a ser científicos gastronómicos a través de su iniciativa A Ciencia a dentadas. Allí, niños de entre 5 y 16 años jugaban con la física y la química para alterar texturas y sabores, ofreciendo un sorprendente menú degustación de cocina molecular compuesto por caviar de zumos, espaguetis y helado, mientras alternaban la cocina con simulaciones de robótica para el próximo eclipse de agosto o la misión espacial Artemis.

Enxeña Labs con su menú degustación.

Enxeña Labs con su menú degustación. / CASTELEIRO

También el gran anfitrión de la jornada, el colegio Plurilingüe Ría do Burgo, convirtió su expositor en una oda a la "biodiversión". Any Nicolás, profesora y coordinadora, mostraba orgullosa el despliegue realizado este año: códigos QR en los que los propios niños narraban con sus audios las investigaciones, muestras del hotel de insectos instalado en el huerto del colegio, una enfermería de plantas dañadas y hasta una incubadora. “Para ellos es una pasada, les encanta explicar todo lo que han aprendido”, decía la docente con una sonrisa, mientras el propio canal de Twitch y la radio del colegio retransmitían la fiesta en riguroso directo.

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