Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¿Qué es una central reversible? Así funcionará la gran batería de agua proyectada en Meirama

Coventina Renovables aprovechará la antigua mina inundada que hoy forma el lago de As Encrobas como depósito inferior y, desde allí, el agua se bombeará hasta una balsa artificial de nueva construcción situada a una cota superior para almacenar energía

Vista general del lago de As Encrobas.

Vista general del lago de As Encrobas. / Víctor Echave

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Cerceda

El cierre de la central térmica de Meirama marcó el fin de una era industrial basada en el carbón en Cerceda. Ahora, el vacío dejado por los combustibles fósiles ya tiene sustituto. La adjudicación definitiva del nudo de acceso y conexión eléctrica a Coventina Renovables, filial del grupo Tasga, abre el camino para la construcción de una central hidroeléctrica reversible en el lago de As Encrobas. Se trata de un macroproyecto presupuestado en 445 millones de euros que promete transformar la economía de la comarca, pero que también plantea dudas por su encaje técnico y ambiental.

Una central hidroeléctrica reversible funciona, en la práctica, como una gigantesca batería de agua. Su objetivo no es producir electricidad de forma constante, sino almacenar energía cuando sobra y devolverla a la red cuando hace falta. Para hacerlo, utiliza dos depósitos de agua situados a distinta altura.

Cuando hay mucha electricidad disponible —por ejemplo, de madrugada, en horas de bajo consumo o en momentos de gran producción eólica y solar—, la central usa esa energía para bombear agua desde la zona baja hasta un depósito situado a mayor altura. Es como cargar una batería, pero en vez de guardar la energía en litio, la guarda en forma de agua elevada.

Cuando aumenta la demanda eléctrica, el proceso se invierte. El agua acumulada arriba se deja caer con fuerza hacia el depósito inferior. En ese descenso mueve unas turbinas y produce electricidad, como ocurre en una central hidroeléctrica convencional. Entonces, cuando sobra luz, se sube agua, y cuando falta luz, se deja bajar para generar electricidad.

Mapa de Cerceda

Trasladado al mapa de Cerceda, el proyecto de Coventina aprovechará la antigua mina inundada que hoy forma el lago de As Encrobas como depósito inferior. Desde allí, el agua se bombeará hasta una balsa artificial de nueva construcción situada a una cota superior. Esa diferencia de altura es la que permite almacenar y recuperar energía.

El corazón de la infraestructura será un gran circuito subterráneo por el que circularán unos 5,25 hectómetros cúbicos de agua, una cantidad equivalente a 5.250 millones de litros. Ese caudal viajará a través de túneles excavados bajo tierra hasta la central, que estará conectada con la subestación eléctrica general mediante una línea aérea de alta tensión de 7,2 kilómetros.

La magnitud de la obra ha llevado a la Xunta a considerar esta planta como un "proyecto industrial estratégico". La iniciativa cuenta, además, con una ayuda estatal provisional de 30 millones de euros. Desde el punto de vista socioeconómico, la empresa estima picos de hasta 180 empleos directos y alrededor de 1.000 puestos a tiempo completo equivalentes a lo largo de una década.

¿Qué pasa con el agua de A Coruña y su área?

Pero el proyecto también ha generado dudas por su posible impacto ambiental. Una de las principales preocupaciones está relacionada con el agua. El lago de As Encrobas forma parte de un sistema hídrico conectado con el embalse de Abegondo-Cecebre, integrado en la Red Natura 2000 y principal fuente de abastecimiento de agua potable para A Coruña y su área metropolitana. Colectivos locales y ecologistas temen que el movimiento continuo de caudales pueda alterar la calidad del agua o remover metales pesados depositados en el fondo de la antigua mina.

Frente a estas dudas, el CEO de Coventina Renovables, Jesús Berzosa, defiende la seguridad del proyecto y sostiene que el agua potable de la comarca no corre peligro. Según explica, en los lagos mineros los metales disueltos tienden a concentrarse en las capas más profundas, sin mezclarse con el resto del agua. En el caso de Meirama, con unos 200 metros de profundidad, la capa que podría resultar problemática se localizaría a partir de los 140 metros.

La compañía asegura que la central operará únicamente en los 50 metros superiores del lago y que los estudios de corrientes sitúan la influencia del movimiento del agua en torno a los 60 metros, por lo que no alcanzaría el fondo. Coventina también defiende que el sistema de canales está diseñado para que los flujos hacia Cecebre no varíen ni en cantidad ni en calidad. Según la empresa, el volumen movilizado por la planta corresponderá a menos del 3% del volumen total de un lago que almacena unos 145 hectómetros cúbicos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents