Guísamo se convierte en kilómetro cero del lino en Galicia gracias a la alianza de Adolfo Domínguez y la Xunta para rescatar un tejido milenario
Un convenio transversal dotado de 887.000 euros con el Gobierno autonómico busca formar a jóvenes investigadores y productores para producir "el mejor lino de Europa" y evitar que la tradición muera

Alfonso Rueda y Adriana Domínguez durante la presentación del proyecto en Guísamo. / GUS DE LA PAZ
Hubo un tiempo en que la moda internacional miró a Galicia a través de la arruga, y lo hizo con buenos ojos. Fue a principios de los años 80, cuando Adolfo Domínguez revolucionó las pasarelas con un lema que desafiaba la rigidez de la época: "La arruga es bella". Detrás de aquella declaración que transformó la moda no solo había una apuesta estética, sino que había una intención por darle valor por un tejido muy gallego, caracterizado por su frescura y su naturalidad: el lino. Una fascinación de la que el mismísimo Giorgio Armani tomó nota en su día, cuando coincidió con Adolfo Domínguez comprando lino en el norte de Italia, quedando prendado de cómo aquella firma gallega lograba dotar de sofisticación a una fibra tan pura.
Décadas después, ese recuerdo familiar ha logrado convertirse en el motor de un ambicioso rescate. Y es que la presidenta de Adolfo Domínguez, Adriana Domínguez, ha decidido tirar del hilo de la memoria de su padre para devolver el lino a su tierra de origen a través de A Iniciativa galega polo liño. Lo hace a través de su fundación y mediante una alianza estratégica con la Xunta y la asociación Legados, sellada con un convenio inicial de 887.000 euros. El objetivo es reactivar el cultivo milenario de esta planta y crear una industria artesanal de alta calidad en Galicia que abastezca la demanda de la moda de lujo sin tener que importar la materia prima del extranjero, teniendo como kilómetro cero el Centro de Formación e Experimentación Agroforestal de Guísamo, en Bergondo.

Producción de lino en el CFEA en Guísamo. / GUS DE LA PAZ
Adriana Domínguez se dio cuenta de la "necesidad" que había de resucitar un sector que funcionaba, que definía la identidad de la comunidad y que, "absurdamente", se había ido abandonando con el paso de los años. Y que, además, cuenta con una alta demanda, lo que ha provocado un gran encarecimiento, ya que el precio del lino ha subido más de un 50% en los últimos cuatro años, según aclaró la presidenta.
Moda de vanguardia: de la mano del sector primario
La propuesta plantea una estructura dual entre la moda de vanguardia y el sector primario, uniendo los esfuerzos de la Fundación Adolfo Domínguez, el colectivo Legados y varios departamentos de la administración como la Axencia Galega da Calidade Alimentaria (Agacal) de la Consellería do Medio Rural y la Dirección Xeral de Patrimonio para recuperar el tejido y lograr crear una industria que fije empleo en Galicia.
Y es que el lino forma parte del "ADN de Galicia dende a época do Imperio Romano", tal y como aseguró el propio presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, durante la presentación del proyecto, que recordó que además es una herencia que llegó hasta nuestros días "a través do traxe rexional". "Isto ten unha parte económica importantísima porque, nun mundo tan competitivo, os proxectos precisan da transferencia de coñecemento, de rentabilidade económica, para non morrer", señaló.
Investigación, producción y validación industrial
Entre las iniciativas que se van a llevar a cabo al amparo de esta colaboración está la multiplicación de la semilla de lino, la caracterización agronómica y genética de las variedades y la validación industrial de la fibra, en colaboración con el sector textil gallego y otras entidades del sector. El Centro de Investigaciones Agrarias de Mabegondo, así como los centros de formación de la Consellería de Medio Rural en Guísamo, Sergude o Monforte van a crear campos de ensayo con el fin de obtener semilla para luego ponerla a disposición del sector y plantar mayores extensiones en diferentes zonas de Galicia.
La gran ventaja de este despliegue es que el lino gallego nace con el mercado asegurado. Tal y como detalló Domínguez, la alta costura y las firmas de calidad necesitan este material de "forma constante" y van a seguir comprándolo en los mercados internacionales. El verdadero hito del proyecto es lograr que esa inversión se quede en el territorio, permitiendo a la marca diseñar prendas con "sello gallego" absoluto, controlando la excelencia desde la propia tierra.
La Xunta ya ha avanzado que está dispuesta a realizar mayores esfuerzos presupuestarios a medida que la producción escale. Con la estructura en marcha y los centros de formación activos, el objetivo es que las pasarelas vuelvan a lucir, muy pronto, un tejido nacido y madurado en el rural gallego, en el que la arrga vuelva a ser motivo de orgullo.
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