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Patrimonio de As Mariñas

Bergondo compra por 80.000 euros la rectoral de Guísamo tras más de diez años de negociaciones con la Iglesia

El Gobierno local destinará el inmueble a actividades para familias, mayores y niños, en un proyecto que busca homenajear al párroco José García Verdía

Rectoral de Guísamo.

Rectoral de Guísamo. / LOC

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Bergondo

Tras más de diez años de negociaciones con la Iglesia, el Concello de Bergondo ha comprado la casa rectoral de Guísamo y su iglesario. La alcaldesa, Alejandra Pérez Máquez, acaba de sellar un acuerdo de compraventa con el Arzobispo de Santiago de Compostela por un importe de 80.000 euros. El inmueble, de dos plantas y en total estado de ruina, cuenta con una parcela de 2.549 metros cuadrados, de los que 322 son superficie construida.

El Gobierno local (PSOE-Alternativa dos Veciños) avanza su intención transformar esta antigua rectoral en un centro social intergeneracional. Precisamente este es el uso que figura como prioritario en una cláusula del acuerdo de compra. Si no fuese posible, el contrato estipula que el edificio deberá dedicarse a otro servicio público "que redunde en beneficio de los vecinos".

“El propósito es que el nuevo espacio ofrezca actividades que favorezcan la conciliación de las familias e integren tanto a personas mayores como a los pequeños”, explica el Concello de Bergondo, que avanza que la idea de partida es que en la infraestructura se desarrollen programas de tipo social y sirva además como homenaje al cura de Guísamo, José García Verdía, un párroco muy querido por los vecinos de Guísamo, que residió en esta antigua rectoral hasta su fallecimiento. Precisamente, el primer intento por recuperar esta vivienda se hizo aún en vida del cura, que residió en la vivienda en condiciones muy precarias y que se negó a recibir ayuda.

La compra de la rectoral hace realidad un antiguo anhelo de la Corporación municipal al completo. En un primer momento, el Concello de Bergondo planteó al Arzobispado dos posibilidades: la compra o la cesión del edificio por un período de 70 años. Las conversaciones se estancaron, especialmente a raíz de la pandemia de la Covid-19. Este estancamiento pasó factura al inmueble, que se encontraba ya en un estado precario y que sufrió varios desprendimientos en los últimos años que dispararon las alertas entre la población e hicieron arreciar las protestas en las bancadas de la oposición.

A pesar de celebrar esta adquisición, el BNG criticó este martes la tardanza del Ejecutivo municipal en sellar este acuerdo. Hicieron falta 14 años, critica su portavoz, David Carro, que lamenta que el Gobierno local demorase la solución y evitase la vía de las multas coercitivas a pesar del precario estado del inmueble. Los nacionalistas esperan que el Concello dé ahora paso para adquirir otras propiedades, como la rectoral de Lubre o los terrenos para el local polivalente de O Pedrido.

Búsqueda de financiación

Cuando arrancaron las negociaciones con la Iglesia, el Concello cifraba en 350.000 euros el coste de rehabilitar la rectoral. La situación de este edificio ha empeorado notablemente desde entonces, con el consiguiente incremento de los costes.

El Ejecutivo municipal encargará ahora una valoración técnica para redactar el proyecto y avanza que iniciará las negociaciones para financiar la reforma. Su propósito es aportar parte de los fondos y lograr el apoyo de otras administraciones, como la Diputación.

Un homenaje al "mejor alcalde de Guísamo"

MONOLILTO INAUGURADO AYER EN LA PLAZA FRENTE A LA CASA RECTORAL DE LA PARROQUIA DE GUISAMO, EN HOMENAJE A JOSE GARCIA VERDIA, EL CURA POLIGLOTA QUE PROMOVIO LA PRIMERA TRAIDA DE AGUAS A LA LOCALIDAD EN MARZO DE 1970, HACE AHORA 50 AÑOS. AL ACTO ACUDIERON FAMILIARES DEL PARROCO, REPRESENTANTES DEL CONCELLO Y DE LA ASOCIACION JOSE GARCIA VERDIA. INAUGURACION

Inauguración del monolito en recuerdo del cura de Guísamo José García Verdía. / LA OPINION / LOC_EXT

La rehabilitación de la casa rectoral tiene un importante componente emocional para los vecinos de Guísamo, ya que supone un homenaje póstumo a su último morador, al que muchos de los residentes consideran el "mejor alcalde que ha tenido Guísamo". Se trata del cura José García Verdía, que realizó una labor que fue mucho más allá del acompañamiento espiritual de sus feligreses al lograr importantes mejoras materiales para su parroquia. Por ejemplo, llevar a esta parroquia la primera traída de agua en 1970.

Este cura puso también de acuerdo a toda la Corporación municipal de Bergondo, que participó en el homenaje realizado en 2020, consistente en inaugurar un monolito en su honor frente a la antigua casa rectoral y a bautizar la plaza con su nombre.

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