Arranca en Carral la búsqueda de una fosa común con al menos 18 víctimas del franquismo: "Temos esperanzas"
El equipo de Histagra de la USC, a través de un convenio firmado con la Diputación de A Coruña, ha iniciado este lunes una cata manual una zona del camposanto de Beira, el primer paso para una futura exhumación antes de inaugurar en septiembre una ruta por la memoria histórica

Técnicos de Histagra durante la primera sesión de las excavaciones en el cementerio de Beira, en Carral. / LOC
Los sonidos de las palas empezaron a oírse este lunes por la mañana en el cementerio de Beira. Después de muchos años de silencio han arrancado oficialmente los trabajos arqueológicos para localizar una de las fosas comunes de la represión franquista en Carral. La intervención, que se extenderá hasta el 17 de julio, busca arrojar luz sobre el paradero de, como mínimo, 18 personas que fueron asesinadas y enterradas en la parroquia tras el golpe de Estado de 1936, aunque los indicios apuntan a que la cifra de víctimas podría ser muy superior.
A pie de campo, arqueólogos y técnicos del grupo de investigación Histagra de la Universidade da Coruña (USC) comenzaron los primeros sondeos en una superficie de aproximadamente 3x4 metros. Las excavaciones, coordinadas en este caso por José Carlos Sánchez Pardo, se moverán en una profundidad de entre 50 centímetros y el metro y medio, según explicaron los propios técnicos. De momento, en las capas más superficiales ya han aflorado restos de material constructivo reciente, restos de botellas y vasos de menaje que confirman que la zona ha sufrido diversas alteraciones con el paso de los años.
Es por eso que los expertos priorizan el trabajo manual. "É un pouco máis lento, pero como non sempre os corpos se atopan nunha posición primaria é mellor pararse e observar todo", detallaron los técnicos sobre el terreno. El área elegida para esta cata no es casual. Los arqueólogos señalal que se trata del punto del cementerio que, según las investigaciones, ha sufrido un menor nivel de transformaciones estructurales en comparación con el resto del recinto —que vivió una importante remodelación en 1951— y hacia donde apuntaban con mayor fuerza las fuentes orales. "Temos esperanzas de atopar restos e pechar un capítulo escuro", apuntaron desde el equipo científico.
Esta intervención es el fruto de un convenio entre la Diputación de A Coruña y la Universidade de Santiago de Compostela (USC), que cuenta con una inversión global de 150.000 euros y que engloba actuaciones similares en los cementerios de Serantes, en Ferrol, y Boisaca, en Santiago. Al inicio de las catas acudieron el alcalde de Carral, José Luis Fernández Mouriño, y la diputada provincial de Dereitos Civís, Soledad Agra, quienes arroparon un proyecto que busca "preservar a memoria desde o máximo respeto ás víctimas".

Vista de los trabajos de excavación en el cementerio de Beira, en Carral. / CARLOS PARDELLAS
De acuerdo con el proyecto Nomes e Voces, las víctimas de Carral procedían en su mayoría de A Coruña, Cambre y Culleredo, aunque cinco de ellas siguen sin identificarse y su procedencia es desconocida. Según el estudio, el camposanto cuenta con dos fosas: una de ellas se encuentra parcialmente destruida, y la otra no está localizada.
Dos testimonios directos
Uno de los pilares fundamentales para llegar hasta este día ha sido la transmisión generacional y el empeño de la asociación local Cultura Aberta, que lleva desde 2004 rescatando el relato de los mayores del municipio. Aunque a día de hoy solo quedan dos testimonios directos de los crímenes ocurridos hace 90 años, los investigadores han podido avanzar cruzando los registros oficiales de defunción con las memorias familiares y los recuerdos de dos testigos vivos directos que conocieron la historia posterior de algunas de las víctimas.

Lois Anxo Ferreiro con el alcalde y la diputada durante los trabajos de excavación. / Iago Lopez
El presidente de Cultura Aberta, Lois Anxo Ferreiro, recordó que la mayoría de los represaliados eran fusilados en la antigua cantera de As Catalinas. Posteriormente, los propios vecinos de Carral, obligados por las circunstancias, tenían que cargar con los cadáveres y trasladarlos en carros hasta el cementerio de Beira, donde los depositaban temporalmente en un pequeño cobertizo conocido popularmente como "a botilla" antes de darles sepultura.
Un roteiro por la memoria histórica de los represaliados
Para honrar este trágico recorrido y divulgar lo sucedido, Ferreiro adelantó que la asociación, en colaboración con el Concello y la Diputación, inaugurará en septiembre un roteiro de la memoria histórica. Se tratará de un itinerario peatonal de 1,9 kilómetros que conectará el punto de los fusilamientos en As Catalinas con el monumento de dignificación que la entidad instaló a la entrada del camposanto en 2023. El recorrido dispondrá además de una mesa interpretativa para explicar la historia local a los visitantes.
Los trabajos que ahora comienzan determinarán si es posible pasar a una segunda fase de exhumación y análisis forense, coordinado por el científico Edgard Camarós, para identificar los restos. De momento, en la entrada del cementerio, una piedra conmemorativa sigue recordando el objetivo final de estas dos semanas de excavaciones: "Deixade que os vosos soños acrecenten a nosa ansia de paz e xustiza".
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