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El Superior eleva a un año y 9 meses la pena de cárcel a la presidenta de una comunidad de vecinos de Culleredo que desvió más de 9.000 euros

La acusada realizó varios cargos mensuales a la cuenta vecinal a favor de una sociedad de la que era administradora por servicios que nunca llegaron a prestarse en el edificio

Imagen del mazo de un juez.

Imagen del mazo de un juez. / LOC

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Culleredo

La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha confirmado la condena por un delito continuado de apropiación indebida a la expresidenta y administradora de una comunidad de propietarios situada en Culleredo. El Superior ha corregido al alza la pena inicial dictada por la Audiencia Provincial de A Coruña, elevando la condena de un año de prisión a un año, 9 meses y un día de cárcel tras estimar un recurso presentado por el Ministerio Fiscal.

Los hechos se remontan al año 2015, cuando la acusada fue designada presidenta del inmueble en el que residía, en el municipio de Culleredo. Aprovechando que también era titular de una gestoría encargada de la administración de fincas urbanas, la junta de vecinos le delegó la gestión de la comunidad y la autorizó para manejar la cuenta bancaria de la comunidad. Según ratifica la sentencia, movida por un ánimo de enriquecimiento ilícito, la mujer tejió una red de desvíos de dinero que supuso un perjuicio total de 9.216 euros para las cuentas de los residentes.

Trampas en las actas y desvíos a empresas propias

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) detalla que la condenada llegó a alterar de manera unilateral el acta de una junta de propietarios para modificar sus funciones. A partir de ahí, comenzó a realizar cargos mensuales a la cuenta vecinal a favor de una sociedad de la que era administradora por servicios que nunca se llegaron a prestar en el edificio. También realizó reintegros en efectivo en su propio beneficio aprovechando que era la única que controlaba las claves bancarias.

El fraude más cuantioso se ejecutó tras unas obras de reparación en la cubierta del edificio. La acusada emitió tres transferencias bancarias haciendo constar que iban dirigidas a la empresa constructora que había arreglado el tejado del inmueble. Sin embargo, esos fondos nunca llegaron a la constructora, sino que acabaron ingresados directamente en las cuentas personales de la administradora. Además, desvió cerca de 1.000 euros a otra empresa de su propiedad dedicada al sector del frío industrial, una actividad completamente ajena a las necesidades del edificio.

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