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Los usuarios del tren en Cerceda, hartos de las pocas frecuencias y de una estación alejada: «Ao final, a xente resígnase»

Los vecinos de la localidad, que durante años utilizaron el transporte público para desplazarse a Santiago o A Coruña, tienen que depender del coche para viajar

Luz da Igrexa en la estación de Cerceda-Meirama

Luz da Igrexa en la estación de Cerceda-Meirama / Casteleiro

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Cerceda

Luz da Igrexa vive en Cerceda y trabaja en Santiago, pero solo puede utilizar el tren un día a la semana debido a la falta de frecuencias en la estación de Cerceda-Meirama. "Hai un tren a primeira hora da mañá que chega a Santiago arredor das seis e cuarto, e o seguinte chega demasiado tarde", explica. La única alternativa es teletrabajar o coger el coche. "Tal e como están as cousas, só podo desprazarme en coche porque non temos outra opción".

Además, la estación no está cerca. Luz vive en el casco urbano y calcula que tendría que caminar unos 40 minutos para llegar, por lo que suele ir en coche o pide que la acerquen. "Está moi lonxe", señala. A la vuelta, si no toma los trenes de primera hora de la tarde, debe esperar en Santiago hasta cerca de las diez de la noche para regresar. "Se remato de traballar sobre as seis ou as sete da tarde, teño que agardar alí tres horas. Son horas perdidas, porque non estou na casa, pero tampouco traballando".

«Puxeron a estación no medio da nada»

Uxía Castro vive en Santiago y utiliza el tren para visitar a su familia y a sus amigos en una aldea cercana a Cerceda. Antes lo hacía de forma habitual, pero ahora solo viaja en tren una o dos veces al mes y necesita que alguien vaya a recogerla. "Puxeron a estación no medio da nada. Non hai unha soa casa nin outro medio de transporte co que chegar ata alí", denuncia.

MARI LUZ EN LA ESTACION DE TREN MEIRAMA CERCEDA

Luz da Igresa pasea en solitario por la estación / Casteleiro

Aunque Uxía vive relativamente cerca, tendría que caminar una media hora cuesta arriba por una carretera que considera insegura. "Dependo de que alguén veña buscarme, de que me leven ou de deixar o coche alí para despois marchar en tren", resume. Recuerda que antes el uso del ferrocarril era cotidiano. "Utilizabámolo para ir estudar, para ir sacar o carné de conducir ou para desprazarnos ata A Coruña para saír". Ahora, "moitos dos trens que van entre A Coruña e Santiago pasan directamente e non paran en Cerceda-Meirama".

Los vecinos se pasan al coche

Ambas coinciden en que la supresión de las antiguas paradas y los horarios actuales han empujado a los vecinos a utilizar el coche. "Agora quedounos unha estación afastada dos núcleos máis poboados e unhas frecuencias que non son funcionais para a maioría dos horarios laborais e educativos", afirma Luz.

La escasa presencia de viajeros, sostienen, no demuestra una falta de demanda, sino que el servicio resulta poco útil. Uxía suele encontrarse sola en la estación y admite que regresar de noche le genera inseguridad. "Cando volves cara a Santiago tes que pasar por un paso inferior e dá bastante mal rollo".

Luz calcula que, con un tren adaptado a los horarios laborales, reduciría sus gastos. "Entre a gasolina, o mantemento e a compra do vehículo, é moitísimo diñeiro", explica. Su conclusión resume el malestar de ambas: "Cando tes un horario de traballo ou de estudos, resulta inviable. Ao final, a xente resígnase".

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