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Piadela pierde un acceso al polígono pero Bergondo gana una calle residencial

La Diputación concluye los trabajos para mejorar la DP-0105 y convertirla en una vía de sentido único

La Diputación convirtió la DP-0105, entre Cortiñán y Vilacoba, en una vía de sentido único

La Diputación convirtió la DP-0105, entre Cortiñán y Vilacoba, en una vía de sentido único / LOC

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Bergondo

La N-6 es una carretera por la que pasan a diario cientos de camiones. Muchos de ellos tienen como destino el polígono de Piadela, donde Gadisa tiene su sede central. Pero desde hace meses su ruta se ha visto alterada. El motivo es que la Diputación ha estado haciendo obras en la DP-0105, la carretera que une Cortiñán con Vilacoba, popularmente conocida como el desvío de Cortiñán. Tras la actuación, la vía que antes era de doble sentido ha quedado de una sola dirección, dirección salida hacia la nacional, lo que ha generado reacciones encontradas.

Durante años, la DP-0105 ha sido la principal vía de acceso al polígono de Piadela, en Betanzos. A diferencia del actual acceso a la altura del hotel, los camiones que bajaban por la nacional en dirección Betanzos solo tenían que realizar un pequeño giro para incorporarse a la carretera que lleva al parque industrial. Ahora, por el radio de giro, no son pocas las ocasiones en las que tienen que ceder el paso a los vehículos que circulan en dirección salida en el cruce para poder maniobrar e incorporarse al vial. Esa es la principal crítica de los usuarios del polígono a esta actuación, en la que el organismo provincial ha invertido 213.972 euros.

La Diputación convirtió la DP-0105, entre Cortiñán y Vilacoba, en una vía de sentido único

La Diputación convirtió la DP-0105, entre Cortiñán y Vilacoba, en una vía de sentido único / LOC

Los residentes, por el contrario, se muestran encantados con el cambio de imagen de la vía, que pasa a ser de un solo carril y sentido único. "Xa non pasan camións por aquí", celebra una vecina, que incide también en que algo de aparcamiento se ha ganado. "O outro día houbo un evento no hotel e contei 11 coches aparcados", señala en referencia a los nuevos espacios de aparcamiento habilitados a los márgenes del vial. Lo que no acaba de convencer ni a vecinos ni a empresarios es la escasez de zonas verdes. "No hay árboles y esos arbustos poco van a levantar del suelo", apunta un comerciante del polígono.

La nueva calle, de 260 metros de longitud, tiene la velocidad limitada a 30 kilómetros por hora y está cerrada para el tránsito de vehículos de más de 8 toneladas, con la única excepción de los servicios urbanos.

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