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Uno de los mercadillos más grandes de Galicia está a 20 minutos de A Coruña: 500 puestos de ropa, comida y flores perfectos para visitar cada 15 días

Esta feria tradicional se celebra el primer y el tercer domingo de cada mes y sus orígenes se remontan a la Edad Media

Algunos de los dulces artesanales que se venden en esta histórica feria de la comarca de A Coruña

Algunos de los dulces artesanales que se venden en esta histórica feria de la comarca de A Coruña / Instagram/@orlandopishell

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Galicia es tierra de feiróns y mercadillos. Pero pocos tienen la magnitud del que se encuentra a apenas 20 minutos de A Coruña, donde se alza desde hace más de cinco siglos uno de los mercados más antiguos y grandes de toda la comunidad: la histórica feria de A Laracha.

Entre sus más de 500 puestos, es posible llenar tanto la casa como el armario e incluso el estómago. El olor de la comida envuelve a los vendedores que se afanan para surtir de toda clase de artículos a los visitantes, que difícilmente hacen el viaje de regreso con las manos vacías.

La ropa, el calzado, los objetos decorativos y las flores son, junto a los productos gastronómicos, algunas de las joyas más ansiadas por quienes se aventuran a pasear por la feria de Paiosaco. La cita cuenta con una larga tradición a sus espaldas -lleva celebrándose desde la Edad Media-, y se organiza el primer y el tercer domingo de cada mes para disfrute de vecinos y turistas.

Así es la feria de Paiosaco, más de dos hectáreas llenas de tesoros

La feria de Paiosaco tiene lugar en la parroquia de Lestón, en el conocido como Campo da feira. Allí se reúnen desde hace décadas los agricultores, vendedores y vecinos del lugar en un auténtico despliegue de paseos, compras y coloridos artículos.

La cita tiene lugar por las mañanas -entre las 8.00 y las 14.00 horas- y permite hacerse con un poco de todo entre los carteles que anuncian ofertas y gangas. Los visitantes encuentran desde cestas hasta jerséis, ropa, mantas, calzado, herramientas y artículos para el hogar, además de un sinfín de macetas con flores y plantas que no suele pasar desapercibido.

Otros de los puestos que más llaman la atención son los gastronómicos, donde los productores venden parte de su cosecha y los artesanos despachan panes y dulces. Así, de esta tradicional feria gallega uno puede marcharse cargado de cerezas, habas, chorizos y queso, pero también de pan y de los míticos churros con los que más de uno se da un capricho.

Al llevar tanto tiempo celebrándose en la comarca de A Coruña, este mercadillo dominical ya está más que consolidado y atrae incluso a creadores de contenido que comparten online los tesoros que ofrecen sus casetas. Una de las últimas que se ha acercado ha sido la conocida en redes como @walking.el.mundo, que compartió en TikTok sus impresiones sobre "uno de los mercadillos más grandes de Galicia".

"Productores, vendedores y clientes siguen encontrándose aquí cada quince días, igual que lleva ocurriendo desde hace generaciones", explicaba la influencer, que aconsejaba olvidarse "de la tarjeta para ir de compras, porque esto no es un centro comercial", sino un "mercadillo de referencia".

Uno que, dice, sobrevive "mientras muchos locales tradicionales desaparecen". Ahora, se ha convertido en una de las pocas alternativas a las grandes superficies para hacerse con productos de proximidad mientras se despide la semana con un relajado paseo bajo los toldos.

La feria de Paiosaco, en A Laracha, un domingo por la mañana.

La feria de Paiosaco, en A Laracha, un domingo por la mañana. / Instagram/@carlotafarina

Comer de tapas y explorar los alrededores

Después de hacer las compras, la gallega aconseja visitar alguno de los locales de hostelería de la zona para degustar sus tapas de callos, fabada y pulpo. Es "otra tradición más que no puede faltar" y que permite recargar las pilas para explorar otros rincones cercanos a la zona, como el paseo fluvial del Río Anllóns, repleto de árboles y bonitos puentes de madera.

Bastan seis minutos para llegar al lugar, que dispone de un área recreativa con merenderos y parques infantiles. También próximo a Paiosaco se encuentra otro punto de descanso que, en esta ocasión, destaca por sus vistas: el mirador de Santa Marta, un refugio a 10 minutos en coche de la parroquia de Lestón que se eleva más de 400 metros sobre la comarca de Bergantiños.

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