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Rasit Picallos, surfista que ayudó en las labores de rescate de la ballena de Arteixo: "Ella sabía que la estábamos auxiliando"

El monitor colaboró durante dos horas y media en las labores de salvamento del animal, que apareció a primera hora de la mañana varado en la playa de Sabón

Rasit Picallos, surfista que colaboró en las labores de rescate de la ballena de Sabón.

Rasit Picallos, surfista que colaboró en las labores de rescate de la ballena de Sabón. / Gus de la Paz

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Arteixo

Lo que iba a ser un lunes cualquiera de verano impartiendo clases de surf a los más pequeños se transformó, en cuestión de minutos, en una de las experiencias más impactante en la vida de Rasit Picallos. Más conocido entre las olas de Arteixo como Rata, el responsable de una escuela local llegó a primera hora a la playa de Sabón y tropezó de frente con una imagen gigantesca e irreal: la silueta inerte de una ballena común de 12 metros varada sobre la orilla.

«En mi vida pensé que fuese a ver una ballena en vivo y en directo en nuestra playa. Los niños se quedaron completamente alucinados», asegura el surfista sobre el impacto inicial. Tras reaccionar con rapidez y dar la alerta a los servicios de emergencias, Protección Civil y al cuerpo de Socorrismo de Arteixo, Picallos no se limitó a contemplar el suceso desde la barrera. Profundo conocedor de las corrientes, los tiempos de las olas y el comportamiento del mar de Sabón, se calzó el neopreno y se arrojó al agua para pasar a la acción.

Durante más de dos horas y media, Rasit luchó cuerpo a cuerpo contra el golpe de las olas en una labor agotadora. Junto a otro compañero, se adentró bajo la imponente cola del cetáceo para lograr colocar y ajustar la cuerda de remolque que posteriormente se engancharía a la embarcación de Salvamento Marítimo. En medio de esa dura maniobra, el deportista indica que vivió un instante de conexión con el animal que jamás olvidará.

Rescate de la ballena varada en Arteixo

Rescate de la ballena varada en Arteixo. / Gus de la Paz

«La ballena nos miraba fijamente y sabía perfectamente que la estábamos auxiliando. Notabas cómo ella misma sacaba fuerzas de donde no tenía e intentaba remar hacia su lado para colaborar», relata el surfista. Pero, aunque la ballena no consiguiese salvarse, Picallos no se arrepiente de cada minuto de esfuerzo en el mar.

Como él mismo asegura, para este colectivo, la relación con el océano va mucho más allá del deporte o el ocio. «Para los surfistas, el mar es nuestra casa, el lugar donde vivimos, y por eso tenemos el deber de cuidarlo y proteger a quienes habitan en él», reflexiona el deportista tras una jornada histórica que se ha quedado grabada a fuego en la memoria de la costa de Arteixo.

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