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La banca móvil, el bus que da cobertura bancaria a Caión dos horas y media a la semana: "Sen isto, os nosos maiores quedan illados"

Sin sucursal bancaria desde hace casi una década, la localidad larachesa depende de la oficina itinerante de Abanca, que llega los viernes para cobrar pensiones, hacer compras y mantener vivo el comercio de la zona. Vecinos, hosteleros y vendedores ambulantes la consideran un servicio "vital", aunque ven necesaria la instalación de un cajero fijo para poder cubrir la demanda de residentes y turistas

Vanessa Regueira, pescadera de A Laracha que reparte cada semana en Caión.

Vanessa Regueira, pescadera de A Laracha que reparte cada semana en Caión. / CASTELEIRO

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A Laracha

Sacar dinero en efectivo en Caión se ha convertido en una odisea para sus vecinos desde hace casi una década, cuando cerró sus puertas la única sucursal bancaria que había en la parroquia larachesa. Con una población muy envejecida, las 820 personas que residen diariamente en esta turística localidad marinera de A Coruña cuentan con un último vestigio de cajero los viernes por la mañana. Es el autobús de Abanca, una oficina itinerante que opera en 17 localidades gallegas, siete de ellas en la provincia, siendo Buño, Camelle, Corrubedo, Xuño, Serantes, Coirós y Caión los puntos escogidos en el mapa.

«Aquí los viernes hay cola, de hecho los vecinos suelen ser madrugadores», afirma el joven caionés Yago García, que reconoce que él también emplea a menudo este servicio bancario para no tener que desplazarse hasta A Laracha o Arteixo. «Es muy cómodo y puedes hacer todo tipo de operaciones», añade. Y es que los clientes pueden realizar ingresos y retiradas de efectivo, consultar información sobre sus productos o servicios y hacer contrataciones como en cualquier oficina del banco. De hecho, cuentan con un gestor presencial que ayuda a la gente con sus operaciones, además de un vigilante de seguridad y conductor.

Dos usuarios entran en el bus itinerante de Abanca en Caión.

Dos usuarios entran en el bus itinerante de Abanca en Caión. / CASTELEIRO

Pero para el comercio y la hostelería local, las dos horas y media de servicio semanal resultan insuficientes. «Realmente hace falta que implementen el servicio o pongan un cajero fijo, sobre todo en verano con la llegada masiva de turistas», expone Raúl Egaña, del bar Plaza Caión, que asegura que la bancarización digital no ha erradicado la necesidad de moneda física. «Siempre hay gente mayor haciendo cola en el bus para no depender de nadie que los lleve a Arteixo o A Laracha», sostiene el empresario.

En su caso, el hostelero indica que, en tan solo un año, los cobros con tarjeta han subido en torno a un 70%. «Tamén a comisión de festas cobra con TPV, porque senón non hai maneira de sacar efectivo nun momento de apuro», añade Antonio Castro, un vecino de la zona que remarca que la gran mayoría de la población de Caión «é maior» y muchos no tienen coche para poder ir a un cajero a 15 o 20 minutos en caso de necesidad.

No siempre vale la tarjeta

Y es que, a pesar del incremento de puntos de pago con tarjeta, todavía existen servicios esenciales que dependen del efectivo. Así lo relata Vanessa Regueira, pescadera ambulante que lleva una década conduciendo hasta Caión dos días por semana para vender sus productos. «Se eu non veño, os maiores non teñen peixe, porque aquí non hai supermercado; unicamente a panadería», relata Vanessa, que atiende a clientes de hasta 98 años y no concibe cómo una localidad tan turística carece de cajero permanente. "Sen servizos coma este, os nosos maiores quedan illados", sostiene.

Para muchos vecinos, la llegada del autobús financiero los viernes es el engranaje necesario que les permite disponer del efectivo justo para pagar la compra a domicilio, la pescadería o simplemente un café. «Yo veraneo desde hace varios años y lo cierto es que este punto da cierta seguridad y comodidad, pero los vecinos son los que le dan más uso», afirma la coruñesa Paula Sande, que dice que siempre que acude hay cola, especialmente a principios de mes, cuando se cobran las pensiones. "Es que no es solo pagar, también hay gestiones necesarias que a veces tienen que esperar al menos una semana", agrega.

Dos vecinas frente al autobús de Abanca a su paso por Caión.

Dos vecinas frente al autobús de Abanca a su paso por Caión. / CASTELEIRO

La ruta de la oficina itinerante de Abanca representa así un salvavidas de inclusión financiera en algunas zonas del rural gallego, donde la entidad calcula que atiende anualmente a unos 20.000 usuarios tras recorrer más de 85.000 kilómetros. En Caión, el autobús estaciona todos los viernes de 9.00 a 11.30 horas en la plaza del pueblo para, acto seguido, poner rumbo a Coirós, de 12.00 a 14.00 horas.

Una ventana temporal de atención que sirve para paliar la brecha digital y evitar que la falta de un cajero tradicional termine por apagar la vida comercial de la costa larachesa, que, aunque no ha dejado de crecer en número turistas los últimos años, lo cierto es que carece de servicios fijos que los vecinos consideran «fundamentales» para que la vida en Caión pueda prolongarse más allá del verano durante más generaciones.

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