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El arquitecto francés Jacques-Marie Ligot rescata las leyendas de los hórreos en un taller en Culleredo: "Cuando una persona te escribe una historia de un hórreo, cuenta cosas muy íntimas"

La actividad será este jueves de 18.00 a 21.00 horas dentro de la programación de las fiestas de la parroquia de Castro-Laxe, e incluirá una ruta por los alrededores y una actividad para escribir historias sobre los monumentos

Un grupo participando en el taller sobre memoria de hórreos dirigido por el arquitecto Jacques-Marie Ligot

Un grupo participando en el taller sobre memoria de hórreos dirigido por el arquitecto Jacques-Marie Ligot / LOC

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Culleredo

Las fiestas de Castro-Laxe, en Culleredo, vuelven y una de las actividades más destacadas será el taller de memorias sobre los hórreos, impartido por el francés Jacques-Marie Ligot este jueves de 18.00 a 21.00 horas.

El arquitecto francés es graduado de la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de París-Val de Seine y se trasladó a España para realizar la residencia de la Casa de Velázquez, en Madrid, donde desarrolla su investigación sobre este icono del patrimonio popular, hasta el pasado mes de julio. "Todo empezó porque encontré una leyenda que decía que los hórreos caminan de noche", explica.

"Me interesan las arquitecturas que se mueven porque son una fuente de ficción", señala Ligot. Durante el taller los participantes recorrerán la parroquia en busca de estas construcciones y después escribirán historias y recogerán las memorias de los vecinos para escribir una leyenda.

"Encontré la leyenda de un hórreo que se mueve y me vine a Galicia para buscar su origen, pero no lo encontré. Lo que me interesaba era un poco reapropiar esta leyenda con las historias personales de los habitantes y crear ficciones a partir de esta historia", dice el arquitecto.

El arquitecto Jacques-Marie Ligot

El arquitecto Jacques-Marie Ligot / LOC

El Camino como origen

Ligot destaca que la primera vez que vio un hórreo fue durante su infancia, cuando hizo con sus padres el Camino de Santiago. Más tarde, desvela, "descubrí este tipo de arquitectura en un libro que se llama 'Architecture Without Arquitects' , un texto de los años 80 que habla de muchos tipos de edificio que no son hechos por arquitectos". "Muestra cómo este tipo de arquitectura es, al mismo tiempo, simbólica y funcional", apunta.

Con el tiempo fue aprendiendo más a través de investigaciones propias, descubriendo la relación que tienen los gallegos con estas estructura. "Me interesaba hablar por qué estamos conectados con este patrimonio, qué significa para la gente, por qué tenemos ese sentimiento de pertenencia y cómo creamos la leyenda alrededor de la arquitectura", dice, aunque añade que "creo que me tocó un poco también porque me recuerda a la Bretaña francesa, de donde es mi familia".

El arquitecto ha llevado ya este proyecto a sitios como Serra de Outes o Cruz do Incio, además de Santiago de Compostela. "He podido recoger historias de hórreos que siguen funcionando, pero también de hórreos robados o quemados. Una persona me llamó para contarme que tenía el testimonio de alguien que había visto un hórreo desplazarse durante la noche, cerca de Lalín", recuerda.

"También me hablaron de pueblos donde se dejaba a los muertos en un hórreo antes de la ceremonia, de hórreos transformados en discotecas, y de personas que me contaron sus primeras historias de amor o de ligues relacionadas con estos lugares", añade.

"Lo que me parece especialmente bonito es la relación afectiva que la gente mantiene con estas arquitecturas, y cómo algunas personas siguen dándoles importancia a pesar de que ya no se utilizan, o apenas se utilizan. Al final, cada historia, verdadera o falsa, enriquece la presencia de este patrimonio. Las historias y las leyendas mantienen vivo el patrimonio. No es casualidad que el hórreo haya sido reconocido recientemente como patrimonio inmaterial de España", afirma.

El arquitecto señala que de estos talleres lo más bonito que ha sacado es que los vecinos le digan "antes ya no los veía, eran como invisibles, y hablar de ellos me hizo tomar conciencia de su presencia, como si reaparecieran"

Un hórreo en Italia

Ligot asegura que quiere seguir preguntando, sobre todo a personas que viven fuera del país. "Me gustaría también trabajar con la población gallega que no está en Galicia, porque a raíz de esta historia descubrí que, por ejemplo, hay uno en Roma, en Italia. Fue un hórreo encontrado en un barco del mediterráneo y que todo el mundo pensaba que era una construcción romana o griega, hasta que al final trajeron a un experto de Galicia para comprobarlo. Ahora está en la Academia de España en Roma", cuenta.

"Lo que es interesante es que con esta historia, que es un poco fake, que no existe, empecé a abrir muchas otras historias y a ver el poder de la ficción", señala Ligot. "Al final cuando una persona te escribe una historia de un hórreo cuenta cosas muy íntimas sobre ellos y eso me parece súper interesante como intercambio", concluye.

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