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Sara Stothart, la chef australiana que ha transformado un mesón gallego en un templo del sushi en Oleiros: «Mi comida te hace viajar a Asia»

Con una amplia trayectoria en gastronomías de todo el mundo, la cocinera ha convertido un negocio de toda la vida en Pakita Sushi, una propuesta asiática muy innovadora que cuenta con una pequeña carta "muy mimada" con productos de temporada que ya triunfa en la localidad y en A Coruña

Sarah Stothart con una bandeja de sushi en su local de Oleiros.

Sarah Stothart con una bandeja de sushi en su local de Oleiros. / GUS DE LA PAZ

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Oleiros

Sarah Stothart siempre había oído hablar a su marido de Casa Paquita, en Oleiros. Un histórico restaurante de comida tradicional gallega en plena recta de Bastiagueiro, a un paso de la estatua de Che Guevara, al que él acudía con frecuencia de pequeño. Lo que no se imaginaba era que su restaurante de referencia en Oleiros acabaría convirtiéndose en el negocio de su mujer, una chef australiana de 54 años que lleva casi medio año al frente de Pakita Sushi. La cocinera apostó por un nuevo proyecto de cocina asiática con el que encara la «tercera generación» de un espacio en el que ha puesto todo de su parte para mantener vivo el legado de los antiguos propietarios.

Vista de una bandeja de sushi de Pakita Sushi.

Vista de una bandeja de sushi de Pakita Sushi. / GUS DE LA PAZ

«Esto no tiene nada que ver con lo de antes, pero compartimos el amor por la cocina y el buen hacer», asegura Stothart. La chef llegó a Oleiros hace seis años y al poco tiempo puso en marcha La Panadería by Sarah, un exclusivo club gastronómico ubicado en una antigua panadería restaurada del propio municipio que terminó cerrando para explorar nuevos horizontes. Pero antes de instalarse en Galicia, su trayectoria ya venía avalada por su éxito en Barcelona al frente de Tapioles 53 —un restaurante en una antigua fábrica de paraguas reseñado en The New York Times— y su labor como estilista gastronómica.

Formada en Diseño Gráfico e Historia del Arte, la australiana admite que su verdadera vocación siempre estuvo pegada a los fogones. «Con ocho años pedí por favor que me dejasen trabajar en un restaurante y lo primero que hice fue pelar una bolsa de patatas», cuenta entre risas, al tiempo que reconoce que su aprendizaje fue autodidacta: «Todo lo que sé es gracias a lo que aprendí al colarme en decenas de cocinas de mujeres en Grecia, Italia y Francia».

Sentía que en Oleiros hacía falta sushi para llevar y a un precio asequible

Tras aquella etapa de menús a puerta cerrada, Stothart detectó una oportunidad clara en la comarca y apostó por el sushi. «Había un hueco entre la gama muy alta y la baja. Sentía que en Oleiros hacía falta sushi para llevar y a un precio asequible. Yo diría que esta comida te hace viajar a Asia», relata sobre la idea de un restaurante que hoy combina salón con terraza a través de una propuesta muy cuidada donde todo se elabora al momento.

Vista del local por dentro.

Vista del local por dentro. / GUS DE LA PAZ

Su carta integra materias primas de proximidad. Entre las especialidades destacan los dumplings de pollo y gambas, las empanadillas al estilo Shanghai —receta de un amigo chef en Asia—, makis, uramakis, pokes y los pakitacos (nori con arroz), además de opciones veganas como el nigiri de tomate fermentado. En el apartado dulce destacan sus galletas de chocolate y una pavlova con flores comestibles de su propio jardín.

Todo el servicio se realiza en envases sin plástico y cuenta con opción de pedido a domicilio y recogida en local, con picos de gran demanda los domingos hacia A Coruña. Tras cinco meses de andadura, el balance para Stothart no puede ser mejor: «Estos meses han ido mejor de lo que esperaba», admite entusiasmada, asegurando que su único afán es acoger a los clientes. «Sentar a la gente a la mesa y darle de comer es uno de los actos más bonitos del mundo», declara.

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