Faro Santander, un nuevo referente para descubrir, compartir y vivir el arte
Grandes exposiciones, experiencias inmersivas, propuestas educativas y proyectos participativos han marcado el primer mes de un espacio que busca abrir nuevas conexiones entre la cultura, la ciudadanía y el territorio.
Faro Santander, un nuevo referente para descubrir, compartir y vivir el arte
Grandes exposiciones, experiencias inmersivas, propuestas educativas y proyectos participativos han marcado el primer mes de un espacio que busca abrir nuevas conexiones entre la cultura, la ciudadanía y el territorio.
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Hay pocos lugares en España donde sea posible encontrarse, en una misma visita, con obras de Tiziano, El Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Tàpies, Frida Kahlo o Leonora Carrington. Desde el pasado 8 de septiembre, Faro Santander es uno de ellos. En un enclave privilegiado frente a la bahía de Santander, el nuevo museo ha abierto una ventana al arte y la cultura que invita no solo a contemplar, sino también a descubrir, experimentar y formar parte de lo que sucede dentro —y fuera— de sus galerías.
El edificio, proyectado por el arquitecto David Chipperfield, alberga actualmente tres grandes exposiciones: Obras Maestras de la Colección Banco Santander, México Moderno en la Colección Gelman Santander y El surrealismo sintomático: Leonora Carrington. Tres propuestas que, hasta enero, permiten recorrer siglos de creación y acercarse a algunos de los grandes nombres del arte español, europeo y latinoamericano.
Exterior Faro Santander - Foto: Belén de Benito.
Pero el valor de Faro Santander va más allá de las obras que cuelgan de sus paredes. En estas primeras semanas, el centro ya se perfila como un espacio abierto a la participación, el encuentro y el conocimiento compartido, estableciendo una relación continuada con la ciudadanía y extendiendo su actividad más allá del propio edificio, en conexión con el territorio y con otros agentes culturales.
“Nuestra intención es hacer que todo el mundo se sienta bienvenido y que Faro sea un lugar que no solo se visite, sino que se viva; un espacio al que puedas volver por motivos diferentes, para ver una exposición, participar en una actividad, escuchar música, asistir a una conversación, venir en familia y encontrarte con otras personas”, explica Daniel Vega Pérez de Arlucea, director de Faro Santander. Para lograrlo, junto a su propuesta expositiva, Faro Santander despliega una programación complementaria articulada en cuatro grandes líneas: Arte y Tecnología; Educación y Mediación; Proyectos Participativos; y Programas Públicos.
Una colección con más de 160 años de historia
Uno de los grandes motivos de ser del nuevo centro es acercar al público la Colección Banco Santander. Una planta completa del edificio está dedicada a este patrimonio artístico, cuya presencia es permanente, aunque sus contenidos irán cambiando para ofrecer nuevas lecturas y perspectivas.
Joaquín Sorolla, Baile en el café Novedades de Sevilla, 1914 - Colección Banco Santander.
Esta colección “es el resultado de más de 160 años de coleccionismo y constituye un patrimonio artístico extraordinario que, sin embargo, sigue siendo bastante desconocido para el gran público. Ahora tenemos la oportunidad de compartirlo y de convertirlo en una parte viva de la programación”, explica Vega.
Frida Kahlo, autorretrato con monos - Colección Banco Santander.
La exposición inaugural, Obras Maestras de la Colección Banco Santander, comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco, es la primera muestra de ese planteamiento. A través de cuatro grandes temas —historias sagradas; lugares y paisajes; bodegones y naturalezas muertas; y retratos, tipos y figuras— recorre casi cinco siglos de historia del arte, desde Lucas Cranach el Viejo hasta Juan Uslé.
Los primeros visitantes de Faro Santander también han podido disfrutar de México Moderno en la Colección Gelman Santander, “una oportunidad excepcional para contemplar en España uno de los conjuntos más importantes del arte mexicano del siglo XX”, destaca Vega. La exposición reúne cerca de un centenar de piezas de figuras fundamentales como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso o Francisco Toledo, además de un extraordinario fondo fotográfico.
Y de ese viaje por el arte internacional regresamos a Santander. La muestra El surrealismo sintomático: Leonora Carrington recupera el vínculo de la artista con la ciudad y devuelve al lugar en el que fueron creadas dos obras especialmente significativas: Villa Pilar y Down Below.
Leonora Carrington - Foto: Elena Morales.
Un espacio para vivir y participar
“Una exposición puede generar una conversación, un taller familiar, una performance o una experiencia tecnológica. La Colección puede ser contemplada, pero también reinterpretada desde otras disciplinas y por nuevas voces”, apunta Vega Pérez de Arlucea. Un diálogo entre distintas formas de acercarse al arte que ya ha comenzado a materializarse durante el primer mes de Faro Santander.
Una de sus propuestas más singulares es Cubo, una instalación digital que ocupa dos plantas del edificio y combina un sistema de proyección inmersiva de 360 grados con una piel exterior de casi 400 metros cuadrados de pantallas led. Antes de Faro Santander, su primera experiencia, propone un viaje por la memoria del edificio y de la ciudad a través de tres propuestas audiovisuales. El recorrido arranca en 1857, año de la fundación de Banco Santander, y llega hasta la actualidad, entrelazando la evolución del puerto y de Santander con la historia de la entidad. Una experiencia de realidad virtual permite, además, adentrarse en una recreación histórica de algunos de los espacios más emblemáticos del edificio.
Vistas nuevas salas Colección Banco Santander - Foto: Belén de Benito.
La experimentación continúa en Llamita, el corazón de la propuesta educativa de Faro. Concebido como un espacio para jugar, crear y compartir, invita especialmente a los niños, aunque también a los adultos, a tocar, construir, jugar con el color, leer, observar... Tras Parafernalia, una serie de talleres para familias celebrada durante los primeros días de Faro Santander, el próximo 24 de octubre llegará Habitar el color, una actividad dirigida a niños de 8 a 14 años de la mano de la artista Amaia Bregel. A estas iniciativas se irán sumando nuevos programas para centros escolares y familias, que combinarán las visitas a las exposiciones y a Cubo con experiencias de juego y creación.
“Queremos que nadie piense ‘esto no es para mí’. Faro tiene que ser un lugar al que puedas entrar por curiosidad y del que salgas con ganas de volver”, resume su director.
Un proyecto conectado con Cantabria
Esa voluntad de apertura se extiende también al territorio. Faro Santander no se plantea como un proyecto aislado, sino como parte del ecosistema cultural de Cantabria, estableciendo vínculos con artistas, instituciones y agentes locales. En este contexto encuentra su razón de ser Marisma, el espacio dedicado al desarrollo y la presentación de proyectos participativos vinculados a Santander y su entorno. Su andadura ha comenzado con los cuatro proyectos seleccionados en la primera convocatoria de Ayudas a la Creación, favoreciendo el encuentro entre creación artística y comunidad.
Exterior Faro Santander - Foto: Belén de Benito.
Esa misma ambición comparten los Programas Públicos, que llevan la experiencia de Faro más allá de las salas. Los Jueves de Faro han arrancado como una cita semanal en la que artistas, escritores, músicos y cineastas abren nuevas conversaciones en torno a las exposiciones y la colección. Diálogos, paseos sonoros, conciertos o pases de películas han formado parte ya de estas primeras semanas, mientras la agenda de octubre continúa incorporando nuevas actividades en torno a la música, el cine, la literatura, la performance, la poesía o el pensamiento contemporáneo. Entre las próximas citas, el 22 de octubre se proyectará El bolero de Raquel, protagonizada por Cantinflas, dentro del ciclo de cine mexicano, y el día 29 tendrá lugar la conferencia La muerte tiene permiso: Arte moderno mexicano.
“Al final, hay una idea que une todo: la participación. Queremos que el visitante deje de ser únicamente espectador y encuentre distintas maneras de relacionarse con lo que sucede en Faro”, resume el director. Y añade: “Si al salir alguien siente que ha descubierto algo, que se ha hecho una nueva pregunta o, simplemente, que quiere regresar para seguir explorando, creo que habremos conseguido una parte importante de nuestro propósito”.