21 de julio de 2008
21.07.2008

Despacho de un barco al naufragio

El hundimiento de una embarcación que salió de Ibiza hacia la feria de Brest crea inquietud en los expertos marítimos por la concesión de despachos a buques inseguros.

21.07.2008 | 02:25
La goleta ibicenca ´Thopaga´ en una de sus travesías.

Una goleta de madera de 42 metros de eslora y más de 84 años haciendo la travesía desde Ibiza hasta Francia. Esta es la imagen que pudieron contemplar los buques que hacían el mismo trayecto, o el inverso, hasta que el pailebote Thopaga se hundió a 30 millas al noroeste de Francia.
La embarcación, de madera de dos palos y con base en Ibiza, naufragó el día 7 cuando se dirigía a Brest para participar en la feria marítima internacional de la ciudad gala, que se celebró desde el día 11 hasta el pasado jueves. La causa del hundimiento, una vía de agua. Los nueve tripulantes del pailebote se salvaron gracias a la utilización de una balsa de la que fueron rescatados.
El suceso se produjo, al parecer, por el desprendimiento de una de las placas de madera del casco. Los nueve tripulantes intentaron achicar el agua, pero ante la imposibilidad de lograrlo se vieron en la necesidad de abandonar la embarcación en una balsa de cinco plazas tras contactar con el Salvamento Marítimo francés.
Un helicóptero de la Marina francesa se desplazó a la zona y rescató a cinco tripulantes que trasladó a un ferry de la línea Britanny Ferries que se dirigía a España. Los otros cuatro se quedaron en la balsa a la espera de que el helicóptero acudiese de nuevo en su ayuda, lo que ocurrió poco después. Fueron trasladados a una base militar próxima a Brest, mientras que los cinco primeros fueron llevados a Inglaterra. El hundimiento del Thopaga ha levanta-
do nuevas inquietudes en los medios marítimos consultados, que se preguntan cómo es posible que se hubiera despachado de salida en Ibiza una embarcación con nueve tripulantes que disponía de tan sólo una balsa salvavidas de cinco plazas.
Otra contradicción
Por otra parte, se produce una contradicción notable. El Salvamento Marítimo español es, cuando menos, renuente a la intervención de medios ajenos al propio servicio en el rescate en la mar (como se evidenció en 2001 con el del carguero finlandés Traden, en el que sólo intervino el remolcador Ría de Vigo -habitual hasta hace poco en todo tipo de salvamento- a pesar de que el salvamento era coordinado por las estaciones costeras españolas y del ofrecimiento de intervención realizado por otros buques próximos). Los franceses, por su parte, optan por la respuesta rápida y utilizan un ferry para el salvamento de cinco tripulantes del pailebote hundido.
En este sentido surgen las suspicacias de los profesionales de la mar, que se preguntan si aquella negativa de 2001 -que enfrentó a Salvamento Marítimo y estaciones costeras, a las que silenció- se debió a que el buque era un carguero y el presunto beneficio por el rescate, sustancioso. Ante ello conviene recordar que las estaciones costeras son las encargadas de canalizar las comunicaciones que afecten a la seguridad de la vida humana en la mar, sin tener que esperar a que un Centro Coordinador de Salvamento autorice la retransmisión de un MayDay que no ofrezca duda. Así lo recoge el artículo 5.1.1.1 del Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo (Hamburgo 1979) y el 3126 del Reglamento de Radiocomunicaciones, que da preferencia a la estación costera al emitir el acuse de recibo a un mensaje de socorro.

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