09 de marzo de 2011
09.03.2011

Reservas de papel

09.03.2011 | 01:57

Las dos únicas reservas marinas existentes en la comunidad gallega tienen, ahora mismo, los días contados. Lira y Cedeira, ante la más absoluta de las inhibiciones por parte de la Consellería do Mar -que nunca se ha manifestado favorable a asumir un proyecto de creación de una red de reservas marinas diseñado por el anterior gobierno bipartito-, van a perder una de las pocas cosas creadas para beneficio de la flora y la fauna marinas y de los pescadores de la comunidad autónoma, por algo tan simple y absurdo como es el ser un proyecto heredado.

Rosa Quintana no quiere formar parte de la correa de transmisión de Carmen Gallego, su antecesora en el cargo. Núñez Feijóo no asume lo que Pérez Touriño estableció en su mandato. Y de esta manera, los pescadores de las comarcas de Lira-Carnota y Cedeira ven cómo se les escapa de la mano la posibilidad de mantener unas reservas marinas logradas tras muchos esfuerzos y que ya comienzan a ser rentables para ellos y sus familias.

El día 16 de marzo finaliza el contrato que vincula el servicio de vigilancia y control de estas reservas marinas a las cofradías de pescadores de Lira y Cedeira, respectivamente. Este servicio -que cuenta con los parabienes y la aportación económica de la Unión Europa a través del Fondo Europeo de la Pesca (FEP)- tiene un coste aproximado de un millón de euros, cantidad que puede rebajarse sustancialmente por los medios que la Consellería estime oportunos. Pero el departamento de Rosa Quintana no da el paso necesario y el tiempo corre en contra de los intereses de Galicia, comunidad autónoma que quedará señalada como "aquella" que dejó pasar la oportunidad no sólo se incrementar su red de reservas marinas, sino la que perdió la posibilidad de mantener activas las dos únicas reservas marinas de su territorio.

De esta manera las reservas marinas serán, simplemente, reservas de papel en las que, por no disponer de los mecanismos de vigilancia y control indispensables, nadie podrá impedir el saqueo a partir del día 16 de marzo, dos días después de que finalice el contrato vigente.

La Consellería do Mar lo sabe. La Xunta, como equipo de Gobierno, también. Lo conocen los pescadores de Lira y Cedeira. Y lo sabrán los depredadores de siempre, con lo que un proyecto de futuro se va a quedar en agua de borrajas para escarnio de aquellos que defienden con su esfuerzo la mar, la sostenibilidad de la pesca y la regeneración de los caladeros. Será un nunca más a la vida gracias a quienes, desde la Xunta, hacen proclamas que, a la hora de la verdad, no son sino la muestra más palpable del rechazo a todo aquello que los partidos, hoy en la oposición, hicieron cuando eran Gobierno. Como si los pescadores de Lira y Cedeira tuvieran la culpa.

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