08 de octubre de 2011
08.10.2011

No hubo caída a la banda

08.10.2011 | 02:00

De babor a estribor y por la proa del Estesky. Esta fue, salvo que se demuestre lo contrario, la maniobra que condujo al pesquero de Malpica Tabar a su naufragio y, con éste, a la desaparición del marinero Sergio Romay, hijo del patrón y armador del cerquero.

¿Un cálculo mal hecho? Probablemente; pero también una maniobra prohibida en el canal de acceso al puerto coruñés e imprevisible para quienes, supuestamente, ejercen el control de la navegación en dicho canal desde la torre de Salvamento Marítimo y el capitán del buque maltés, al que acompañaba en el puente el práctico de servicio.

Desde algunas instancias se pretende involucrar en el suceso al velero True Companion señalando que éste navegó en paralelo al Estesky. Si lo hizo en algún momento fue en rumbo contrario porque el velero abandonaba el puerto coruñés al que accedía del carguero.

Sí navegó en paralelo al mercante el Tabar. Y en cuanto al rumbo seguido por el buque maltés, no varió un ápice el fijado para alcanzar la zona del puerto en que debía descargar la alúmina que traía, en el muelle de Baterías. La evidencia del mantenimiento del rumbo, sin caer a la banda como algunas personas sostienen para culpabilizar al mercante del accidente, está al alcance de cualquiera que pueda navegar por internet y acceder a un canal de información online a través del cual se ve perfectamente la ruta de los buques en sus maniobras de acercamiento a un puerto, el coruñés, que cuenta ya con una amplia referencia en cuanto a accidentes marítimos.

La Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos tiene la última palabra al respecto. Mientras no se manifieste sobre este siniestro, sólo cabe hacer cábalas porque va a ser siempre la palabra de unos contra la de otros; pero parece definitivo como prueban las marcas del abordaje existentes en el bulbo de proa del carguero y el costado de estribor del pesquero. Este no fue embestido por la popa, como se dijo inicialmente, y los daños en el costado sólo son explicables si se tiene en cuenta esa maniobra que nunca se debió realizar pasando ante la proa en un buque de 88 metros de eslora en un canal de acceso que tampoco permite grandes alegrías a los que lo usan.

La ruta del mercante está grabada. La del Tabar, no. Si el carguero no se desvía, tuvo que hacerlo -como dicen los expertos en seguridad marítima- el pesquero, aunque estos, cuando navegan cerca de un mercante tratan de evitarlo entre otras cosas por los efectos de su estela.

Pero ahora lo que interesa es la atención a las familias y, especialmente, la localización y recuperación del desaparecido.

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