31 de agosto de 2017
31.08.2017

Los cefalopoderos gallegos asumen su salida de Guinea-Bisáu ante la falta de acuerdo

El pacto actual finaliza el 23 de noviembre y las negociaciones están rotas - La flota da por perdido el caladero principal para estos buques

02.09.2017 | 01:02

La flota cefalopodera de Galicia empezó el verano con amargura por el suspenso de las negociaciones entre la Unión Europea y Guinea-Bisáu y ahora asume su salida del caladero -el principal de estos buques en la actualidad-. La situación no cambia y no hay fecha para la quinta ronda en la que el negociador comunitario intentaría rebajar las inasumibles pretensiones del país africano para renovar el acuerdo pesquero. Este hecho y la cercanía de la finalización del protocolo vigente (23 de noviembre) hace que la flota asuma que tendrá que abandonar el caladero.

Los armadores saben que se van a quedar entre la espada y la pared y pese a tratarse de un escenario que conocen bien -ya fueron expulsados de Mauritania en 2012- fuentes de la Asociación Nacional de Cefalopoderos (Anacef) alertan de la falta de opciones para hacer viable su actividad. Dos barcos operan actualmente en aguas de Mauritania (serán cubiertos con el paso de las semanas los cuatro permisos restantes) y como alternativas están Marruecos (que tiene cinco meses de veda al año) y Senegal (con solo dos licencias), además de acuerdos privados en países como Angola.

"Media docena de barcos pescan actualmente en Guinea-Bisáu, pero este año llegó a haber 15, una presencia muy importante. No podemos infravalorar la importancia que tiene el acuerdo", explica el gerente de Anacef, Juan Martín Fragueiro, que en su día explicó que el 80% de las capturas proceden de las aguas de este país.

La flota espera tener noticias de la Administración a partir de la próxima semana. "Como el proceso está interrumpido no se convocó la quinta ronda", comenta Fragueiro, que también añade que "una vez que salga la flota" del caladero habrá que esperar a ver si se finaliza el nuevo acuerdo. Esto no supondrá la vuelta inmediata de los buques, ya que en Guinea-Bisáu hay un mes de veda en enero.

Los negociadores africanos intentan equiparar su acuerdo al de Mauritania y piden mucho más dinero, un pago por tonelada pescada para el armador, un sistema de gestión de cuotas y que los barcos operen en puertos del país.

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