02 de enero de 2018
02.01.2018

Pescas accidentales no computan

02.01.2018 | 00:34
Pescas accidentales no computan

Desde hace muchos años arrastro dudas sobre si lo que uno paga a Hacienda por el resultado de su declaración anual (IRPF) ha de contabilizar o no como haberes percibidos. Porque uno ha cobrado aquello que declara; pero, ¿qué ocurre con lo que ha tenido que reembolsar a Hacienda y que ésta no reconoce como no percibido por el ciudadano? A fin de cuentas, he ganado X menos lo que Hacienda se lleva a sus arcas.

Lo mismo me ocurre con las capturas accidentales realizadas por ciertos segmentos de la flota artesanal que, en función de la normativa comunitaria, el barco no puede vender, el tripulante ha de contabilizar como capturas y el armador ha de tirar por la borda como antes se hacía con los descartes (en este caso económicos).

Tú no tienes como pesquería objetivo una especie asociada a otra que sí pretendes capturar. Cuando largas el aparejo crees que vas a capturar la segunda y, oh manes, resulta que viene más de la segunda que de la objetivo. El incidente se convierte en accidente y lo accidental ha de ser declarado para que compute en el control del caladero.

Son una minucia, realmente. Pero estamos hablando de pesca accidental que computa y, si es mucha, da una apariencia de pesquería disminuida que tumba de espaldas. Y viene el susto, la sorpresa, lo desagradable: se cierra la pesquería por haber superado con creces la cuota establecida. Creo que Bruselas, Pesca y la Consellería do Mar disponen de unos aparejos que contabilizan al dedillo todo cuanto de la mar extraen las artes de pesca y adjudican a tal o cual barco, tal o cual flota de tal o cual caladero incluso la pesca accidental que usted no quiere realizar y que los muy tozudos de los peixes se empeñan en sacar a flote. Y ¡zas!, a la cuenta de resultados que te vas.

¿A quién beneficia la pesca accidental? Al pescador, no. Se capturan determinadas especies no objetivo porque estaban ahí en el momento menos adecuado.

Tú no las vendes. Tú no las comercializas. Ni siquiera te las llevas para consumir en casa o dárselas al gato de la familia. Pero has pescado y la tarta se reduce en dos o tres ejemplares de tal o cual especie.

¿De verdad no tendrán otra cosa que hacer los señores encargados de esas cuentas tan raras? ¿No se puede dictaminar que esas capturas accidentales no computen a efectos del reparto de cuotas?

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