09 de julio de 2018
09.07.2018

Congelados: y los que vienen

09.07.2018 | 00:48
Congelados: y los que vienen

Las 45 toneladas de cigala "fresca" congelada que la Guardia Civil intervino en A Coruña días pasados, no es sino una muestra de cómo la avaricia rompe el saco y que no es solo el panga el que se vendía (¿vende?) como fresco cuando, en realidad, llegaba (¿llega?) a España congelado.

La Lonja de A Coruña informa de que la mayor parte de esas 44,7 toneladas fueron confiscadas en unas instalaciones frigoríficas, fuera del puerto coruñés, "y están retenidas a expensas de que remita documentación justificativa de su procedencia", según información de la propia Guardia Civil. Al parecer, la cigala fresca/congelada no se canaliza exclusivamente mediante descarga en el puerto, también entra por transporte terrestre desde Irlanda, Reino Unido, Francia, Dinamarca, etc., para distintos comercializadores dentro y fuera de los muelles.

En teoría, la cigala decomisada no procede de la zona VIIIc, donde se ha prohibido su captura. La pesquería está abierta, sin embargo, en las zonas IXa, VII a, b, d, e, VI y Mar del Norte (IV), donde hay suficiente cuota para abastecer no solo a los comercializadores de cigala coruñeses sino también de Europa.

Este ha sido, sin duda, un primer paso dado por el Instituto Armado. Y, según armadores coruñeses consultados por este cronista, es más que probable que en los próximos días se levante otro escándalo similar con partes de un muy apreciado pez que se venden como frescas cuando han permanecido congeladas durante un tiempo que no me han concretado.

¿A qué se juega en las cámaras frigoríficas, qué es lo que pagamos cuando -con más o menos datos de la trazabilidad de lo que compramos- se nos asegura que es pescado fresco?

La venta ilegal de cigala, ajena a la actividad de la lonja de A Coruña, nos afecta a todos, desde quien la captura al que la comercializa para que el consumidor la adquiera. Hablamos de una teórica primera venta, que deja al descubierto una mentira monumental.

Si en unos días se confirma que no solo se trata de cigala sino también de otros productos cuya cotización no es, ni mucho menos, baja, habrá que ir pensando en tomar medidas para que aquello que consumimos esté garantizado por algo más contundente que la trazabilidad.

Y, ojo, hablamos de productos que no pesca la flota de bajura.

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