09 de noviembre de 2018
09.11.2018

Investigadores de Galicia hacen historia al lograr reproducir pulpo en cautividad

Científicos de todo el mundo llevaban más de veinte años intentándolo - El "hito histórico" permitirá comercializar en un futuro cefalópodos de piscifactoría

09.11.2018 | 02:25
Uno de los especímenes de pulpo criados en el Instituto Oceanográfico.

Un equipo de investigadores de Galicia, junto con científicos de Tenerife, logró un "hito histórico" en el mundo de la biología que promete revolucionar el sector pesquero, marítimo y acuícola en los próximos años. Tras más de dos décadas de investigaciones sobre el cultivo larvario de pulpo común ( Octopus vulgaris) por científicos de todo el mundo, fue el Centro Oceanográfico de Vigo el que logró reproducir, al fin, pulpos en cautividad. Este era el último escollo para lograr la explotación comercial de esta especie.

Según explicó ayer el Instituto Español de Oceanografía (IEO), los investigadores alcanzaron este logro con el uso de nuevas técnicas de cultivo y alimentación que consisten en el crecimiento de las larvas a través de una metodología más rentable y replicable que las usadas hasta el momento. El engorde de los pulpos en fase juvenil es un logro ya resuelto, pues se realiza desde hace años con ejemplares capturados en el mar.

Los científicos consiguieron mejorar la supervivencia de las larvas. Las que están en cabo Estai (Vigo) tienen ya cien días y pesan entre uno y dos gramos. No trascendió, sin embargo, el número de especímenes logrados hasta el momento a partir de la reproducción de los pulpos en cautividad. Los esfuerzos se centrarán ahora en obtener juveniles y en estudiar la viabilidad económica de la investigación. Los resultados permitirán en un futuro a medio plazo poder comercializar cefalópodos de piscifactoría. Los investigadores consiguieron el asentamiento de las larvas en todos los tanques en los que probaron. "Ahora que son pulpos formados, será más fácil que lleguen a su etapa adulta", explica el IEO.

El estudio, encabezado principalmente por el científico portugués Pedro Domínguez, responsable del departamento de cefalópodos del oceanográfico, comenzó hace algo más de un año. Los ensayos realizados por aquel entonces ya consiguieron porcentajes de supervivencia superiores a los obtenidos en estudios previos al usar nuevas técnicas de cultivo y alimentación. Pese a que entonces ya se había conseguido un crecimiento notable de las larvas, no se podía hablar aún de cerrar el ciclo en cautividad a nivel comercial. También se logró iniciar la fase de asentamiento, momento en que la paralarva deja la vida planctónica (nada libremente) y entra en la denominada fase bentónica (en el fondo marino), lugar donde se desarrolla la fase juvenil y adulta del cefalópodo, que tiene cuatro etapas vitales.

El pulpo común tiene un ciclo corto de vida pero con potencial de crecimiento, lo que según el Instituto Español de Oceanografía, al que se adscribe el centro gallego, le convierte en una especie idónea para su cultivo y desarrollo en cautividad. Desde hace varios años se convirtió en un producto muy demandado en los mercados nacionales e internacionales y con un gran interés comercial, lo que provocó un aumento de las capturas y un incremento de los estudios e investigaciones científicas que tenían como objetivo domesticar esta y otras especies del demandado cefalópodo. Además, tiene un indudable interés comercial en España y en el Mediterráneo y su demanda es cada vez mayor en países como Estados Unidos. Este hecho, junto a un precio continuamente al alza y la escasez de especies actualmente en alta mar, lo convierte en un candidato ideal para la diversificación de la acuicultura.

Actualmente se comercializan especies de cefalópodos engordados en jaulas tras ser capturados en el mar, como el pulpo común en Galicia, el pulpo rojo ( octopus maya) en México y otras especies en países asiáticos.

De los cuatro investigadores del oceanográfico de Vigo que participan en la investigación solo trascendió el nombre de Pedro Domínguez, ya que el resto prefiere mantenerse en el anonimato. Domínguez, consciente de la importancia del proyecto en el que están inmersos, lleva desde el pasado agosto trabajando los siete días de la semana sin descanso alguno. La dificultad de la investigación hizo fracasar diversas iniciativas surgidas en Estados Unidos o Portugal, ya que se toparon recurrentemente con la elevada mortalidad de los pulpos en fase larvaria porque los requerimientos alimentarios de estas especies durante las primeras fases de desarrollo son difíciles de obtener y los científicos no conseguían formular una dieta adecuada para conseguir la supervivencia de las larvas hasta su etapa juvenil.

Opción preferente de la patente

De cara a la explotación comercial, el IEO y Nueva Pescanova firmaron un contrato recientemente por el que la empresa tiene una opción preferente de licencia de la patente sobre estas investigaciones con la idea de comercializar en un futuro los pulpos de piscifactoría. Ambas instituciones tienen interés en cerrar el ciclo en cautividad a nivel comercial del pulpo común.

El cefalópodo es una de las especies que también tratará de desarrollar Nueva Pescanova en el centro de investigación acuícola de O Grove (Pescanova Biomarine Center), al que destinará una inversión de 4,5 millones. A corto plazo la compañía prevé centrarse en la cría de lenguado, una especie plana con trayectoria en el segmento acuícola que se cultiva ya en las costas gallegas. La cría y engorde del cefalópodo, no obstante, figura como un proyecto a "largo plazo" en el plan estratégico de la multinacional. "Si consiguiéramos criar el pulpo de acuicultura sería algo fantástico", destacó su consejero delegado, Ignacio González.

Nueva Pescanova rescató esta especie para incrementar su portfolio de elaborados refrigerados y convenience, listos para su consumo a un golpe de microondas. El pulpo es clave para mantener el pulso de las ventas en Italia, primer comprador de pescado de Galicia, y Estados Unidos. Ningún otro país de fuera de la eurozona compra más pulpos a las pesqueras gallegas que el norteamericano.

Pese a tratarse de una especie de rápido crecimiento, se contabilizaron numerosos fracasos en proyectos acometidos hasta la fecha. Uno de los últimos fue el de la pesquera japonesa Nippon Suisan (Nissui), segundo mayor comercializador mundial de productos elaborados a base de proteína marina, que el pasado verano logró eclosionar más de 140.000 larvas. Su intención pasa por sacar al mercado estos pulpos en 2020, si bien no volvió a informar de los progresos de esta iniciativa.

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