17 de enero de 2019
17.01.2019
La Opinión de A Coruña

La colonización viene por mar

17.01.2019 | 00:52
La colonización viene por mar

Todo puede cambiar el 11 de febrero si, como se espera, el pleno del Parlamento Europeo da su aprobación a la renovación del tratado pesquero entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos recientemente firmado y que contempla las aguas adyacentes al Sáhara Occidental. Este acuerdo beneficiará a unos 90 barcos españoles que esperan como agua de mayo la concreción comunitaria del acuerdo firmado en Bruselas por el que la UE pagará una media anual de 52 millones de euros (12 de estos a abonar por los armadores europeos) a cambio del acceso a aguas controladas por Marruecos de un total de 128 embarcaciones de distintas modalidades de pesca, De estos 92 son españoles: 22 son cerqueros artesanales pelágicos que se situarán en el norte, 10 artesanales en el sur, 12 demersales y 23 cañeros atuneros.

Además, aumenta la flota pelágica industrial sus posibilidades de pesca y pasa de las 85.000 toneladas en el primer año de vigencia del acuerdo a las 90.000 del segundo año y las 100.000 toneladas en el tercero y cuarto años.

El acuerdo incluye un punto sumamente discordante: la pesca en los caladeros del Sáhara Occidental que los saharauis reclaman como propios y que la Unión Europea y la ONU considera pendientes de desconlonización.

Es previsible que los habitantes del antiguo Sáhara español muestren su disconformidad con el tratado de pesca. Sus reivindicaciones en lo que atañe a las aguas saharianas y su derecho a la pesca en estas obligan a pensar en, cuando menos, una iniciativa de oposición saharaui a la extensión de las aguas afectadas por el nuevo tratado. Y como el posicionamiento de la UE a este respecto tampoco parece demasiado claro, no evidencia que se pueda producir un entendimiento entre las partes para lograr que el acuerdo sea efectivo y, sobre todo, asumido por la que hasta ahora ha sido la parte aparentemente más débil en el conflicto sahariano-marroquí.

Ojalá las partes logren una entente evite enfrentamientos y haga que las tareas de pesca, tras el nuevo convenio, se lleven a cabo con absoluta normalidad, algo difícil de lograr cuando se habla de unas aguas que son, en la práctica, como un referente sagrado para la población saharaui desplazada en una importante cantidad de ciudadanos a las áridas tierras de Tinduf (Argelia) desde hace casi medio siglo.

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