29 de enero de 2019
29.01.2019

China supera por primera vez a la industria gallega como el mayor cliente de Argentina

Sus compras se elevan un 50% en el país a pesar del estancamiento de las capturas - "Y eso sin contar lo que pesca por fuera sin control", apunta el sector

29.01.2019 | 00:41

El del Cono Sur fue el caladero elegido por Pescanova para estrenar las bodegas del Lemos, el primer buque congelador de la flota española, en 1961. "Recientemente una empresa denominada Pescanova SA [...] ha iniciado un camino audaz único en los anales pesqueros europeos, yendo a pescar a distancia de 11.000 millas en viaje redondo en los mares del África del Sur y la Argentina", relataba un año después el fundador de la compañía, José Fernández López. Fue la punta de lanza para otros muchos armadores; el caladero argentino se convirtió con el tiempo en la tercera mayor despensa de pescado de España -hoy solo por detrás de Malvinas y Ecuador-, principalmente para la industria transformadora gallega. Ningún país había comprado allí tanta materia prima... hasta que apareció China. En 2018, según los datos oficiales de la Dirección de Planificación y Gestión de Pesquerías del Ejecutivo patagónico, el gigante asiático se convirtió por primera vez en su mayor cliente.

La industria china importó -hasta el 30 de noviembre- más de 96.500 toneladas de productos pesqueros procedentes de Argentina, cifra que representa un incremento interanual de casi el 50% (frente a las 65.920 toneladas del ejercicio anterior). "Eso sin contar con lo que pescan por fuera sin control", lamenta un armador gallego, en referencia a los cientos de buques que operan de manera irregular en la frontera marítima del país. Este incremento exponencial de importación de pescado procedente de Argentina contrasta con otros dos escenarios: primero, con el descenso de las ventas a España (-2,7%) en el mismo periodo; y en segundo lugar, con el estancamiento de las descargas en los puertos locales, que alcanzaron las 774.780 toneladas (-0,5%). Las cifras, eso sí, muestran un claro cambio de paradigma, con un país cada vez más comprador y con capacidad para salir vencedor en las escaramuzas por las commodities (materia prima sin elaborar, para este caso).

Por ejemplo, de los demás países que conforman el top 5 de importadores de pescado de Argentina (Italia, Estados Unidos y Japón), las ventas cayeron en todos los casos, y en cotas de hasta un 29%. Y eso que Japón es el mayor comprador mundial de proteína marina. Las 30.000 toneladas extra que consiguió China equivalen prácticamente a las que perdieron los compradores norteamericanos, nipones, italianos, junto con los de Rusia y Brasil. Porque Argentina es un mercado netamente exportador de proteína marina; sus habitantes consumen al año tantos kilos de pescado per capita como los de Burkina Faso, Uruguay, Turquía, Tanzania o Zambia. También cobra relevancia en este aumento el fuerte tirón de compañías como Iberconsa -se alió con el portal chino Alibaba para la venta online de gambón-, y de otras de capital chino pero asentadas en el país (como la exfilial de Pereira, Altamare o Arbumasa).


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A falta de disponer de los datos de 2018, la tendencia que dibujan las estadísticas sitúan a China como un comprador cada vez más intensivo de productos pesqueros (se gasta más de 8.000 millones de euros al año), a la vez que contiene las exportaciones de una proteína, la marina, que cada vez demandan más sus más de 1.350 millones de habitantes.

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