15 de marzo de 2019
15.03.2019
La Opinión de A Coruña

China exige, África responde

15.03.2019 | 01:17
China exige, África responde

Gambia, Senegal, Mauritania y, en cierta medida, Marruecos y Canarias, lamen sus heridas como consecuencia inapelable del cambio climático y las modificaciones que en el mar imponen los cambios que también experimentan las corrientes, fuentes nutricias de millones de toneladas de peces de distintas especies que dan de comer a las poblaciones autóctonas y que, poco a poco pero de modo evidente son base del sustento de peces de otros países a modo de pienso. Un pienso que, obviamente, se logra convirtiendo en harina millones de toneladas de peces como, por ejemplo, la sardinella, especie muy abundante hasta el momento y que, de características parecidas a la sardina, tiene ante sí pocos años de vida a causa de su sobrepesca por buques de gran tonelaje que, amparados en el pan para hoy, hambre para mañana largan sus redes allí donde les conviene sin tener en cuenta el daño que ocasionan para el futuro inmediato de la pesquería.

Tampoco los gobiernos de esos países del Atlántico africano parecen ser conscientes del daño que ocasionan a una de sus principales fuentes de suministro alimenticio, económico y social: firman sin el más mínimo pudor contratos y convenios de pesca con empresas extranjeras a las que otorgan todas las ventajas del mundo para poder pescar y salabardear peces en teoría destinados al consumo humano, pero que van destinados a las harineras que, como hasta hace bien poco ocurría con Perú (principal país productor mundial de pienso de harina de pescado) no tienen otra orientación que la de servir de alimento para la industria de la acuicultura. Abandonamos la pesca y apostamos olímpicamente por la acuicultura sin tener en cuenta que esta crece y engorda gracias, precisamente, al pienso que se extrae del ingente amasijo de peces de pequeño tamaño -sardina, sardinella, anchoveta, boga, jurel, etc., entre otras especies- por el que el ciudadano está siempre dispuesto a pagar mejor en los mercados nacionales destinados al consumo y no a su conversión de harina.

Senegal, Mauritania y Marruecos son países con caladeros fundamentales para España -especialmente las comunidades de Andalucía, Canarias y Galicia-. Sus respectivos gobiernos, propensos a negociar concesiones a la Unión Europea, optan sin pestañear por realizar concesiones de mayor monto económico a China, Corea del Sur y Japón, sin tener en cuenta el daño que están ocasionando a sus caladeros al esquilmar los criaderos dejando en un muy serio compromiso el desarrollo futuro de estos.

¿Qué proteínas marinas van a ingerir dentro de 10 o 15 años los marroquíes, los senegaleses, los mauritanos, sin culpar de sus carencias a la flota española?

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