16 de abril de 2019
16.04.2019

Hay que morir para que rectifiquen

15.04.2019 | 23:21

La Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social no atiende a las razones de la rederas y se niega en redondo a autorizar el "inicio del procedimiento para el reconocimiento de los coeficientes reductores ante la falta de casos de mortalidad en el colectivo profesional" que lo habían solicitado oficialmente.

Las profesionales „sin las cuales el sector de la pesca de bajura difícilmente podría desarrollar su labor„ denuncian el desconocimiento (servidor diría LA IGNORANCIA) absoluto de la dureza de su trabajo y el arriba firmante añadiría que aquellos que han decidido al respecto bien podían armarse de paciencia y, durante una semana, no más, dedicarse a coser y cortar paños de redes en las mismas condiciones que lo hacen las rederas.

La resolución del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social contradice con su negativa otros informes de la Unión Europea y del Ministerio de Pesca que, como señalan las rederas, animan a introducir coeficientes reductores en este colectivo.

La Federación Galega de Redeiras Artesáns hacen patente su indignación y estupor ante la respuesta del director general de Ordenación de la Seguridad Social, Francisco Borja Suárez Corujo, quien considera que el colectivo de rederas no ofrece "indicios de elevados incrementos en las tasas de mortalidad y morbilidad debidos a la realización de dicho trabajo". Considera, además, que la Federación no es "una entidad representativa de los intereses del colectivo de rederas".

Muy logrado, señor Suárez Corujo. Tal vez sea más representativa la Federación de Fútbol, donde tampoco hay muertes a causa del trabajo de los federados.

Las rederas (en femenino, porque casi el 100% del colectivo son mujeres) ve de este modo disminuida su capacidad para desarrollar su profesión hasta los 67 años debido a la dureza de su trabajo, por lo que se hace preciso una reducción en la edad de su jubilación.

Son las rederas el único subsector de la pesca que todavía no ha visto reconocido el coeficiente reductor, circunstancia que constituye „como ellas mismas dicen„ "una desigualdad de género" con respecto a sus compañeros, a pesar de que estos realizan sus mismas tareas y que sí tienen reconocida esta disminución en la edad de jubilación.

En febrero de 2014, el pleno del Parlamento Europeo instó a la Comisión y al Consejo a que reclamaran a los Estados miembros la aplicación de los indicados coeficientes reductores para anticipar la edad de jubilación de las rederas. Pero la Administración española se llama Andana.

Trabajan con redes kilométricas mojadas que suponen pesos que multiplican varias veces el de las propias rederas. Estas están sometidas en muchos casos a las inclemencias del tiempo, con lluvias y frío en el invierno, y elevadas temperaturas en el verano (no se dispone de locales para ellas en todos los puertos). El cáncer de piel no es desconocido en el colectivo, como tampoco lo son dolencias como las infecciones oculares y alergias provocadas por la contaminación marina de las redes. Pero al director general de Ordenación de la Seguridad Social, esto le trae al pairo (término muy marino utilizado incluso en tierra).

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook