02 de mayo de 2019
02.05.2019
La Opinión de A Coruña

Interceptan 2,6 toneladas de sardina

Tras descifrar el genoma de la especie, logra que las primeras sardinas nacidas en cautiverio cumplan un año || La pesquería está abierta pero la flota reserva el cupo

01.05.2019 | 22:27
Una trabajadora con sardinas en la Estação Piloto de Piscicultura de Olhão (EPPO), en el Algarve.

Casi dos años después del serio aviso de los científicos sobre la situación de la sardina ibérica, en el que apostaban por una veda de 15 años para su recuperación, la especie sigue en la UVI. Pese a la "ligera recuperación" observada en la última campaña científica, el restrictivo plan de gestión firmado entre España y Portugal ha reducido mucho la pesca, con tan solo 10.800 toneladas para ambos países. Ante este panorama el país vecino se ha puesto las pilas para evitar que un recurso tan significativo para su población acabe desapareciendo de su amplia variedad gastronómica. La ministra de Mar, Ana Paula Vitorino, anunció que el país espera disponer "a medio plazo" de sardina criada en cautiverio, es decir, de una producción propia acuícola. "Ya se ha desarrollado el genoma de la sardina; ahora también hay grandes evoluciones en relación con la alimentación y el crecimiento", concretó la ministra.

El estudio está siendo llevado a cabo por la Universidad de Oporto y el centro del Instituto Português do Mar e da Atmosfera (IPMA) en el Algarve. Según apuntó el pasado mes Vitorino, el país "está en la buena dirección para producir sardinas en cautiverio", un hito que supondría un gran avance en el terreno de la acuicultura similar al logrado recientemente por el Instituto Español de Oceanografía en Vigo con el pulpo, otra especie cuya alta demanda choca con la producción irregular de cada campaña.

Sin establecer plazos, la ministra lusa reconoció que es un proyecto de investigación "que tarda algunos años en ser consolidado", aunque los estudios sobre la sardina se llevan a cabo en Portugal principalmente desde 1996, cuando comenzaron las campañas científicas en la costa lusa. Ya desde 2005 se han centrado en la investigación de la especie en cautividad, en lo que la Estação Piloto de Piscicultura de Olhão (EPPO) tiene mucho que decir: allí lograron que los cerca de mil especímenes nacidos en cautiverio de progenitores salvajes alcanzasen casi un año de vida y los 16 centímetros.

Diarios portugueses como Sul Informaçao o Correio da Manhã se hicieron eco el pasado febrero del avance logrado por la EPPO. En el primero de ellos citaban a Pedro Pousão, responsable del centro, que informaba que la sardina "es una especie muy resistente" y que se enfrentan a un "doble desafío": por un lado, lograr cerrar el ciclo para la cría en cautividad y, por otro, ganar mayor capacidad para responder a cuestiones que afecten a la mejoría de la pesquería.

Mientras Portugal avanza en el estudio de la sardina, las lonjas y los consumidores siguen esperando a que la flota traiga a puerto las capturas. Y es que la pesquería abrió ayer de forma oficial pero los cerqueros, de momento, se resisten a capturarla. El tope de 1.000 kilos a la semana por barco impuesto durante el primer mes de la campaña reduce la pesca a tan solo un día y los barcos esperan a la noche del jueves para el viernes, que es cuando alcanza un mejor precio en lonja.

Por otro lado, también prefieren aguardar a que le tope semanal aumente a los 6.000 kilos para realizar una pesca dirigida y sacar un mayor partido a cada marea. Esto se producirá a partir de junio, cuando las tradicionales fiestas de San Antonio (en Portugal) y San Juan (sobre todo en Galicia) eleven la demanda y, con ello, los precios. Preguntados por las investigaciones de Portugal con la sardina, armadores viguesas creen que "será un gran negocio" al tratarse de "una especie que se consume mucho".

Mientras, la flota se centra en intentar pescar el escaso jurel que encuentran y, a poder ser, sargo, una especie con un elevado precio medio y que puede solventar una marea.

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