11 de octubre de 2019
11.10.2019

La flota noruega sí podrá seguir pescando en aguas británicas tras el 1 de noviembre

Londres acuerda con Oslo el período transitorio que niega a la UE || Mantendrán cuotas y acceso a ambos caladeros durante este año tras consumarse el 'Brexit'

10.10.2019 | 21:53
La flota de Malvinas ya está de vuelta. Los grandes buques congeladores gallegos regresaron a la comunidad tras finalizar la campaña de calamar en Malvinas. Las bajas capturas en esta segunda etapa de pesca del año provocaron que el Gobierno isleño decretase el cierre de la pesquería 20 días antes. Debido al 'Brexit', la próxima vez que salgan a faenar (en la primera campaña de 2020) lo harán previsiblemente formando parte de un país ajeno a la UE (son de bandera británica) por lo que tendrán que pagar aranceles por sus capturas.

Londres ha dado un paso más de cara a consumar el Brexit pesquero. El Gobierno de Boris Johnson ha firmado su primer acuerdo en la materia con un tercer país, con lo que la flota noruega tendrá acceso al caladero perteneciente a Reino Unido y viceversa. El pacto tendrá vigencia solo hasta final de año, con las cuotas acordadas en virtud de las negociaciones de hace un año entre el país nórdico y la Unión Europea. Pero su importancia va más allá del tiempo o las toneladas a capturar. Y es que Reino Unido, que oficialmente sigue formando parte de la UE, ha rubricado con Oslo el periodo transitorio que niega por activa y por pasiva a Bruselas y a la flota comunitaria, entre la que figuran 70 buques gallegos. "Es algo muy desleal; no pueden negociar ningún acuerdo internacional", resume el armador gallego Iván López, miembro de la Alianza Pesquera Europea (EUFA).

Noruega y la UE mantienen un acuerdo de pesca que permite el acceso de buques a uno y otro caladero, en base a unas cuotas de pesca acordadas en el último trimestre de cada año. Reino Unido, como Estado miembro, tiene sus correspondientes cupos. Sin embargo, una vez llegue el próximo 31 de octubre „y si no hay una extensión„ se consumará el Brexit y pasará a ser un tercer país, con lo que estos acuerdos de la Bruselas y Oslo dejarían de tener efecto para su flota.

Sin embargo, Johnson ha movido ficha y se ha asegurado que sus barcos no tengan que abandonar aguas nórdicas. "El acuerdo firmado hoy asegura que los acuerdos existentes entre los dos países se mantendrán vigentes hasta finales de 2019", señaló el Gobierno de Johnson sobre el documento rubricado el pasado 30 de septiembre, en el que ambas partes se comprometen a "continuar trabajando juntos, brindando certeza a sus respectivas industrias y administrando las poblaciones de peces compartidas de manera sostenible".

De esta forma, las flotas de ambas partes "respetarán" tanto "los acuerdos de acceso existentes" como las medidas de gestión para las pesquerías del Mar del Norte o los intercambios de cuotas existentes para este año. "Esto es desleal también por parte de los noruegos", comenta López.

El armador, presidente también del Consejo Consultivo de Pesca en Aguas Lejanas (LDAC), entiende que el movimiento de Johnson responde a algo "pragmático". "Es comprensible que quieran caerles bien porque tienen que negociar un acuerdo de pesca en el futuro en competencia con la UE", explica el armador, que recuerda que "no ha gustado al sector" tanto gallego como comunitario.

Además, las próximas negociaciones ente la Unión Europea y el país nórdico tendrá lugar tras el Brexit y precisamente en suelo británico. Londres acogerá el 18 de noviembre la reunión, como también hará en el caso de la cita anual de la Comisión de Pesca del Atlántico Nordeste (Neafc).

Reacciones

El acuerdo con Noruega pasó bastante desapercibido, sobre todo teniendo en cuenta las filtraciones del Gobierno de Johnson y los documentos preparatorio publicados esta semana. Ayer este diario publicaba que Londres borraba de un plumazo la posibilidad de un acuerdo transitorio en caso de un Brexit duro y mantiene su apuesta por expulsar a la flota comunitaria de sus aguas. "Aunque en este momento las previsiones no son precisamente optimistas, aun no podemos descartar que se alcance el deseado acuerdo de retirada", explicaron fuentes del Ministerio de Pesca español, que también concretan que "el contenido de este documento no afecta a los planes de contingencia comunitarios y españoles que se han venido preparando en los últimos meses".

Desde la Consellería do Mar, por su parte, explicaron también que confían en llegar a un acuerdo de retirada. "De no ser así, la Xunta considera que la Unión Europea debería apoyar a toda la flota afectada sin ningún tipo de excepción", indicaron fuentes del Departamento que dirige Rosa Quintana. Para la Xunta, Bruselas "debe hacer las gestiones necesarias para alcanzar este acuerdo".

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