05 de abril de 2010
05.04.2010
Betanzos

Pintura para no olvidar el pasado

De los siete escudos de las ciudades del antiguo Reino de Galicia situados en la plaza Alfonso XI sólo quedan cuatro, y deteriorados

05.04.2010 | 11:15
Escudos de la plaza Alfonso IX. / fran martínez

Betanzos recuperará los escudos de la plaza Alfonso IX que recuerdan a vecinos y visitantes que fue una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia. No sólo eso, Betanzos fue provincia durante tres siglos y medio, y llegó a tener 2.433 kilómetros cuadrados de superficie y 127.755 habitantes, convirtiéndose así en una de las menos extensas y más pobladas a comienzos del siglo XIX

En los contrafuertes de la calle Valdoncel de Betanzos hay cuatro escudos pintados, entre ellos el de la antigua Ciudad de los Caballeros, que recuerdan que ésta fue una de las siete capitales del antiguo Reino de Galicia. Son cuatro, y no siete, porque de los otros tres ya no queda ningún resto, sólo el hueco, y los que permanecen -Lugo, Mondoñedo, Santiago y Betanzos- presentan evidentes signos de deterioro.

El BNG presentó una moción en el último pleno para solicitar su recuperación, una iniciativa que contó con el visto bueno de toda la Corporación. "Los escudos no tienen valor en sí, no se pueden comparar con el patrimonio de la ciudad, pero sí poseen un valor simbólico, ya que recuerdan la historia de Betanzos", destacó el portavoz del Bloque, Xabier López. Su rehabilitación también servirá para "dignificar" la plaza de Alfonso IX.

Para CxB, los escudos, pintados alrededor de 1985, tienen una función didáctica, y propone emplear nuevas técnicas, como el esmalte, para recrear aquellos que faltan. El PSOE sugirió solicitar alguna subvención para su recuperación y, para el PP, ayudarán a resaltar una plaza "muy bella y emblemática, aunque no tenga valor como patrimonio".

La provincia de Betanzos

Betanzos fue capital de provincia durante tres siglos y medio, entre los reinados de Isabel I e Isabel II. Recibió el título de Ciudad por orden del rey de Castilla Enrique IV, conocido como El Impotente, en 1465, pero sería su medio hermana y sucesora en el trono, Isabel I La Católica, quien la convertirá en capital de provincia años después.

En 1480, Galicia se estructuraba en cinco provincias: Santiago, Betanzos, Lugo, Mondoñedo y Ourense. Éstas eran las únicas ciudades gallegas, favorecidas así con el derecho de representación en la llamada Junta del Reino. Esta división persistiría hasta mediados del siglo XVI, cuando Tui y A Coruña logran entrar en dicha junta. Nacen así las siete provincias, que con sus representantes, procuradores y diputados, integran desde entonces la Junta del Reino de Galicia.

Tras la separación de A Coruña, la provincia de Betanzos incluía toda la comarca actual de Ferrol y parte de las de Ortegal, Eume, Betanzos, A Coruña y Terra de Melide, aunque el territorio que abarcaba cada una de las provincias no se fijó de forma precisa hasta el siglo XVIII.

Tenía a la Ciudad de los Caballeros como capital, once villas -con Ferrol y Pontedeume como las más importantes- y 239 parroquias. A comienzos del XIX, contaba con una superficie de 2.433 kilómetros cuadrados y 127.755 habitantes, por lo que era una de las menos extensas y más pobladas de Galicia.

Luego llegaría la invasión francesa, la consecuente reacción popular y la hora de convocar Cortes. Se diseña la provincia contemporánea, pero la Constitución de Cádiz fue incapaz de afrontar una operación tan compleja y los cambios territoriales se aplazaron. En 1820, se crea la Comisión Especial de División del Territorio y en 1822, un decreto divide Galicia en cuatro provincias: A Coruña, Lugo, Ourense y Vigo, pero un año después se vuelve a las viejas instituciones y Galicia se concibe como una unidad provincial.

No sería hasta 1833, al inicio del reinado de Isabel II, cuando el Secretario de Estado de Fomento Javier de Burgos establece la división por provincias. El Real Decreto del 30 de noviembre recupera las cuatro gallegas. Betanzos dejó así de ser capital, pero nunca se ha olvidado de su pasado.

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