07 de marzo de 2011
07.03.2011

Una oportunidad perdida

Expertos en inmigración temen que la mala gestión del conflicto del velo pase factura a la convivencia en Arteixo y provoque un efecto contagio

07.03.2011 | 01:44

Un órdago de 12 años, un pulso de un mes y ni una sola conclusión. El debate sobre el primer veto al velo en Arteixo se ha enquistado en posturas cada vez más encontradas. Para el sociólogo Antonio Izquierdo y el Foro Galego da Inmigración, las conclusiones son desalentadoras. Creen que se ha perdido una oportunidad y critican lo que consideran un fracaso en la gestión de la diversidad religiosa

La primera prohibición del velo en el municipio que acoge a una de las comunidades musulmanas más arraigada y numerosa de Galicia ha pasado de ser un problema puntual circunscrito al ámbito escolar a un conflicto intercultural que ha erosionado la convivencia en esa pacífica Torre de Babel de la que presumió Arteixo durante años.

El debate se ha enquistado en posturas cada vez más enconadas y contradictorias. Y las conclusiones son desalentadoras. Al menos eso es lo que sostienen desde el Foro Galego da Inmigración. "Galicia está perdiendo una oportunidad de sentar las bases de una política de inmigración seria y rigurosa", lamentaba ayer uno de sus portavoces, Miguel Fernández, en un debate en Radio Coruña.

Algo similar a lo que opina el sociólogo Antonio Izquierdo, que ve en este conflicto "un fracaso de la gestión educativa y pública de la diversidad religiosa". "Eso no es culpa de la niña, no es culpa de la inmigración, ya que ella no es inmigrante", matiza este experto, que lamenta que intereses políticos y electorales hayan contribuido a avivar la polémica y hacer del conflicto una "cortina de humo" para "desviar la atención de otros asuntos de Arteixo"

Los expertos que participaron en el debate radiofónico y los consultados por LA OPINIÓN creen que la directiva del colegio, el Gobierno gallego o el Concello sólo han contribuido a agravar el problema al esgrimir argumentos ambiguos y en ocasiones contradictorios.

Lejos de consensuar la solución más rápida y beneficiosa para esta niña de doce años, unos y otros la se han enredado en debates infructuosos que han desembocado en lo que parece ser un callejón sin salida. De gorras de rap y normas escolares de obligado cumplimiento han pasado a hablar de machismo, de discriminación, ...

Los partidarios de la prohibición han llegado a comparar un centro escolar con una mezquita, a asociar el velo con un disfraz. La Xunta ha pasado de apelar a la autonomía del centro a equiparar el hiyab con una visera y después ver en el pañuelo islámico un símbolo "lesivo" que puede "atentar contra la dignidad de los alumnos". Y, de nuevo, a apelar a la autonomía del centro.

Tras un mes de pulso, de pasarse la pelota de una administración a otra, la alumna todavía aguarda una solución que no llega. Por lo de pronto ya ha sido sancionada sin actividades extraescolares y ahora podría verse obligada a cambiar de centro a mitad de curso.

Para Izquierdo, se trata de una "clara vulneración de la libertad religiosa". "Tenemos que acostumbrarnos a situaciones como estas. España es un estado aconfesional, un país de pluralidad religiosa. Lo que pasa es que la manifestación pública de la religión sólo se ve normal cuando se trata de la católica", lamenta. Lo mismo opina el abogado de la menor, que hoy presentará ante la Xunta un recurso contra la resolución para su traslado de centro.

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