Cuando llevamos muchos años conduciendo ir al volante se convierte en una actividad casi automática. A veces, no prestamos atención a los múltiples elementos que componen nuestro vehículo y que, como es lógico, tienen una utilidad.

Uno de los más importantes y que no se utiliza todo lo que se debería es el intermitente. Un elemento de seguridad básico que puede evitar muchos accidentes. Sirve para indicar todas nuestras maniobras y alertar al resto de conductores de los movimientos que vamos a emprender. Su uso es de lo más sencillo además de obligatorio.

De hecho, la Dirección General de Tráfico ha recordado que si no se emplea en las situaciones requeridas, los conductores se pueden enfrentar a una multa de 200 euros.

Cuándo no usar el intermitente puede suponer una sanción

  • Cuando vamos a girar. Debemos señalizarlo previamente para alertar a los vehículos que nos preceden.
  • Cuando vamos a cambiar de carril. Indicarlo no solo permitirá que el vehículo de atrás sepa lo que vamos a hacer, sino que también se lo haremos saber a los coches que se encuentren en el carril al que vamos acceder.
  • Al entrar o salir de un aparcamiento. Ya sea en la calle o en un parking público, debemos señalizar nuestra maniobra a los demás conductores, así como a la hora de abandonar la plaza de aparcamiento, de lo contrario podríamos sorprender a otro conductor y provocar un accidente.
  • Al adelantar y a la hora de incorporarnos a una carretera, ya que según qué circunstancias, los demás usuarios de la vía pueden tener problemas para divisarnos.
  • Al salir de una rotonda. Esta indicación no solo evita accidentes, si no que ayuda a la que la circulación sea más fluida al permitir que los conductores que están esperando para incorporarse puedan hacerlo antes, al saber cuándo van abandonar la rotonda los vehículos de dentro.