22 de julio de 2008
22.07.2008

La indiferencia ante la inmigración

Italia vive con estupor la divulgación de una foto que muestra la pasividad de dos bañistas ante los cadáveres de dos niñas gitanas que fallecieron ahogadas en Nápoles.

22.07.2008 | 13:10
La indiferencia ante la inmigración

Violeta y Cristina. El drama de la inmigración en Italia lleva sus nombres, el de dos niñas gitanas que fallecieron ahogadas el pasado viernes tras ser arrastradas por las olas en la playa napolitana de Torregaveta. Las fotos del suceso, publicadas ayer por la prensa italiana, recogen la indiferencia del algunos bañistas ante los dos cadáveres, tapados por unas toallas de playa. Italia recibió ayer con estupor la noticia. Una imagen similar, hecha por el fotógrafo asturiano Javier Bauluz en Cádiz conmocionó al mundo hace ocho años. En ella, se veía a una pareja bajo una sombrilla frente al cadáver de un inmigrante ahogado en una playa de Tarifa.

Violeta y Cristina son los nombres de las dos menores que

vivían en un campamento de gitanos cerca de Nápoles. Hacia la una de la tarde del viernes, las niñas decidieron bañarse después de una mañana pidiendo limosna. Aparentemente sin la supervisión de un adulto, las dos se alejaron de la orilla a una distancia más allá de lo prudente y fueron arrastradas mar adentro por un ola.

Unos bañistas intentaron salvarlas, pero fracasaron en su empeño por las fuertes corrientes. Sólo la intervención de los barcos de la Guardia Costera permitió recuperar sus cuerpos ya sin vida. Los cadáveres estuvieron en la playa durante horas.

Las fotos de las dos chicas cubiertas por toallas y rodeadas de bañistas saltaron a la portada de los periódicos. El Corriere della Sera destaca que en algunas fotos se ve turistas en bikini que siguen tomando el sol y comiendo a pocos metros del sitio donde se encontraban los cadáveres. La Repubblica señala que pocos bañistas abandonaron la playa después del suceso.

En la misa del domingo se escucharon las duras palabras del arzobispo de Nápoles, Crescenzio Sepe. "No se puede hacer caso omiso de tragedias como estas. No se puede seguir bañándose bajo el sol. La indiferencia que hemos visto es casi más grave del suceso mismo. Más terrible que ver nuestra ciudad, Napoli, sumergida por los desechos", denunció. El cardenal añadió que "mirar hacia otra parte o pasar del tema en algunas ocasiones puede ser más devastador que los acontecimientos".

Los servicios de rescate intentaron reanimarlas, pero fue imposible y sus cadáveres permanecieron en la playa alrededor de una hora mientras se esperaba la llegada de la empresa de pompas fúnebres. Por su parte, Franco Iannuzzi, alcalde de Monte di Procida, localidad donde se produjo el suceso, aseguró que, según habían explicado testigos presenciales, los bañistas que se encontraban en la playa habían intentado salvar a las niñas. La Guardia Costera informó de que las dos muchachas acompañadas por dos amigas habrían decidido bañarse, pero las olas y las fuertes corrientes las arrastraron mar adentro. El aviso de los bañistas permitió además que los socorristas pudieran rescatar a dos de las niñas con vida, mientras que las otras dos fueron llevadas hasta la costa donde intentaron reanimarlas sin éxito.

En medio de la polémica por la muerte de las dos niñas gitanas, el Gobierno que dirige Berlusconi propondrá en los próximos días nacionalizar a los niños gitanos nacidos en Italia y que han sido abandonados por sus padres. Así lo anunció el ministro de Interior, Roberto Maroni.

"Debemos garantizarles la ciudadanía italiana, un nombre y un apellido para poder tutelarlos y darles una identidad, una ciudadanía no por ius sanguinis (derecho de sangre) sino por "razones humanitarias", declaró Maroni.

El ministro detalló que en los campamentos nómadas "hay personas que viven de manera infrahumana, niños cuyo destino es trágico" y algunos de los cuales "son utilizados en el mercado de transplante de órganos".

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