El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, dijo ayer en Santiago, tras reunirse con la mandataria chilena, Michelle Bachelet, que por ahora ha descartado volver a su país porque ha recibido amenazas de muerte.

"Mi presencia sería (peligrosa por) una amenaza que he recibido de eliminarme, de asesinarme en territorio nacional", dijo Zelaya a los periodistas, tras participar en un almuerzo en el Palacio de La Moneda al que asistieron representantes de todo el espectro político chileno.

La visita que Zelaya realizó a Chile forma parte de la campaña internacional que ha emprendido para reforzar la presión contra el Gobierno de hecho de Roberto Micheletti cuando se cumplen 46 días de su derrocamiento, el pasado 28 de junio.

Zelaya, quien fue recibido por Bachelet en un nuevo gesto de apoyo a la restauración del orden democrático en el país centroamericano, recalcó que la comunidad internacional aún puede tomar nuevas "medidas comerciales y de derecho penal internacional".

También, reiteró el llamado que hizo en Brasil, donde se reunió con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y recalcó que "en manos de EEUU están gran parte de las soluciones a este zarpazo a la democracia". Tras las declaraciones de Zelaya, el canciller chileno en funciones, Alberto Van Klaveren, compareció ante la prensa para reafirmar que "Chile considera que cualquier proceso electoral que sea convocado por el Gobierno de facto está viciado".