En un comunicado, el Ministerio del Interior anuncia que ha pedido a la Fiscalía actuar contra estos dirigentes, entre los que se encuentra su máximo líder Abdel Malek al Huti.

Igualmente, en la lista están su hermano Mohamed, su padre Badredin, el jefe militar de los chiíes, Abduláh Al Razami, y su portavoz, Zadrek Hebra, a quienes acusa de "rebelión armada y de violar el orden y la ley".

El Ministerio acusó a estos dirigentes de "asesinar a ciudadanos inocentes, destruir viviendas y plantaciones agrícolas, atacar instalaciones públicas y privadas, saqueos, asaltos y agresiones a puestos de control policial y miembros de las fuerzas armadas".

Por su parte, el Consejo de Ministros yemení instó hoy al Ejército a continuar en su amplia ofensiva contra los feudos de los hutíes en la provincia de Saada, 240 kilómetros al norte de la capital, informó la agencia yemení Saba.

Este órgano del Gobierno afirmó que las operaciones militares contra los rebeldes "se producen en respuesta de los llamamientos del pueblo para tratar de manera severa y decisiva con esta banda terrorista y capturar a sus miembros y llevarlos ante la justicia para que se les aplique y castigue justo".

Los combates contra las fuerzas y los rebeldes continúan en varios frentes, entre ellos en la ciudad de Saada, capital de la provincia del mismo nombre, informaron fuentes locales.

Según estas fuentes, los enfrentamientos estallaron en los alrededores esta madrugada y dejaron varios muertos y heridos en ambos bandos.

Los rebeldes intentaron asaltar el Palacio republicano y edificios del ministerio del interior.

Esta guerra entre los chiíes del norte y el Gobierno central se originó en 2004, pero los choques armados se han intensificado desde la semana pasada, cuando el Gobierno, a pesar de haber proclamado el fin de las hostilidades en 2008, lanzó una fuerte ofensiva militar.

Miles de familias yemeníes se han visto forzadas a huir de la región y buscar refugio en campamentos temporales en Saada y en la vecina provincia de Amran.