Ma admitió que el Ministerio de Relaciones Exteriores cometió un error al enviar una instrucción por la que rechazaba la ayuda exterior no monetaria, y que esa era la causa de la dimisión del viceministro Andrew Hsia.

El presidente taiwanés aceptó la existencia de deficiencias en las labores de rescate, y se inclinó a modo de disculpa, aunque también señaló que "no todo se ha hecho mal".

"En el proceso de toma de decisiones la dirección general ha sido correcta y las deficiencias se deben más a la inadecuada comunicación entre los diferentes organismos", dijo Ma.

Para primeros de septiembre, el presidente de Taiwán anunciará los resultados de una investigación de las responsabilidades en las deficiencias de las labores de rescate.

"Ahora no es el momento de depurar responsabilidades porque las operaciones están en marcha, pero se hará y se realizarán los cambios necesarios", dijo Ma, en referencia a posibles cambios en el Gobierno.

El mandatario taiwanés culpa principalmente del desastre a la marca histórica de precipitaciones, que superó los 2.000 milímetros en un sólo día, y a la falta de cooperación de los gobiernos locales frente a la magnitud del desastre.

"En tres distritos se siguieron las directrices de evacuación y todo fue bien, pero en otros no ocurrió eso", señaló Ma.

El mal tiempo en los días que siguieron al tifón hasta el 14 de agosto son los responsables para el presidente taiwanés de la lentitud en la evacuación de damnificados.

Ma también señaló que China "no ha intervenido en absoluto en su toma de decisiones" y negó que hubiese habido un rechazo inicial de ayuda estadounidense por presiones de Pekín.

Algunos residentes de Siaolin, donde más de 300 personas yacen sepultadas por un alud de barro, acusan al Gobierno de Taipei de haber contribuido al desastre con el uso de explosivos en la construcción de un túnel para canalizar agua.

La Agencia de Recursos Hidráulicos (ARH) niega que la construcción de un acueducto que pasa a 11 kilómetros de Siaolin contribuyese al desplome de la montaña que ha enterrado la aldea.

"El deslizamiento de tierra se produjo en la parte del río, lejos del túnel, a unos 11 kilómetros del lugar en el que fueron utilizados explosivos de bajo calibre", dijo hoy en conferencia de prensa el director general de la ARH, Chen Shen-hsien.

Los aborígenes de la zona y el Gobierno del distrito de Tainan, lugar donde se encuentra el pantano desde el que se quiere desviar agua a la aldea de Chiahsien, se opusieron desde el principio al proyecto.

"El Gobierno debe detener inmediatamente la construcción del túnel", dijo a los periodistas el alcalde del distrito de Tainan, Su Hsuan-jhih, del opositor PDP.

Para Su, la construcción del túnel es un "intento de poner al hombre sobre la naturaleza".

Ya se ha establecido contacto con todas las zonas aisladas y se han evacuado a la mayoría de las personas que han querido salir de ellas.

En el distrito de Chiayi aún quedan 17 aldeas incomunicadas por tierra, a las que el Ejército ha transportado alimentos y productos de primera necesidad.

El número oficial de víctimas confirmadas es de 127 muertos, 307 desaparecidos y 45 heridos.