"La nación iraní ya no teme ningún tipo de sanción", afirmó el mandatario durante una visita al puerto meridional de Bandar Abas para asistir a la botadura del primer transatlántico construido de forma íntegra en Irán.

En este sentido, Ahmadineyad insistió en que Irán ha adoptado todas las medidas necesarias para hacer frente a una posible sanción internacional sobre el suministro de gasolina y otros combustibles.

En declaraciones divulgadas por la televisión estatal, el mandatario subrayó, asimismo, que la medida será "ineficaz" y que Irán será autosuficiente en el sector dentro de dos años, cuando concluya la refinería "Persian Gulf Star" que se proyecta construir en el sur del país.

Europa y Estados Unidos deben optar por "la interacción y la reconciliación en vez de las sanciones en su trato con Irán", agregó el presidente, según PressTV.

Irán sufre un estricto embargo financiero y comercial debido a las sospechas que levanta su controvertido programa nuclear.

La comunidad internacional acusa a Teherán de ocultar, bajo su programa civil, otro paralelo de carácter militar cuyo objetivo último sería la adquisición de un arsenal atómico.

El régimen iraní niega las alegaciones e insiste en que su meta es desarrollar la industria civil.

En la última reunión del G-8, Estados Unidos y otras potencias fijaron septiembre como fecha límite para que Teherán responda a las ofertas de diálogo nuclear.

El Congreso estadounidense maneja una propuesta para imponer sanciones a la empresas que importan gasolina a Irán si Teherán sigue adelante con su desafío.

Irán, tercer país del mundo en reservas probadas de petróleo y gas, tiene sin embargo una pobre industria de refinado, que le obliga a importar gran parte de sus necesidades de combustible.