Los afganos lograron celebrar ayer la primera vuelta de las elecciones presidenciales, entre un amplio despliegue de seguridad, pese a que los talibanes cumplieron sus amenazas y sembraron la jornada de ataques, en su mayoría con proyectiles. Algunos de los atentados fueron suicidas.

En total, se registraron no menos de130 incidentes en todo el país. En ellos, murieron 17 efectivos de las fuerzas de seguridad, 9 civiles, un soldado de EEUU y 21 talibanes. Se produjeron también más de 70 heridos, incluida una veintena de rebeldes islámicos. Con todo, la violencia, certificó la ONU, fue menor de la esperada.

La jornada electoral permitió constatar que -como ya ocurriera en 2004 (presidenciales) y 2005 (legislativas)- las elecciones siguen siendo posibles en el país asiático, pese a que los talibanes tienen fuerte presencia en las tres cuartas partes del país.

Siguen, sin embargo, en pie dos grandes incógnitas: el nivel de participación y la necesidad de una segunda vuelta si el ganador, que según las escasas y poco fiables encuestas previas debería ser el presidente saliente, Hamid Karzai, no alcanza el 50% de los votos. Siempre según los sondeos, su rival en la segunda ronda sería su ex ministro de Exteriores, Abdullah Abdullah, de quien se teme que, de perder, ponga en pie una campaña de denuncia de fraude, siguiendo el reciente modelo iraní.

Habrá que esperar al menos una semana para tener los primeros resultados, pero en cualquier caso, y salvo que se produzcan abrumadoras denuncias de fraude, quien resulte ganador contará con la legitimidad de las urnas. Éste era el primer objetivo de EEUU -que junto con la OTAN ejerce un protec- torado de hecho sobre el país desde 2002- dentro de sus planes para poner en pie una nueva estrategia que invierta el curso de una guerra en la que, en estos momentos, los talibanes llevan la delantera a las fuerzas extranjeras y al débil Ejército afgano.

Los observadores apuntaban anoche que la participación no había sido muy elevada, apreciación que contrastaba con las informaciones del Gobierno, que, ya antes de cerrarse los colegios, aseguraban que un 70% de los casi 17 millones de inscritos había votado.

Una hora más de votaciones

De hecho, los colegios cerraron una hora más tarde de lo previsto, hecho explicado desde el Gobierno por la afluencia de votantes, pero que los observadores interpretan como un intento, al igual que declarar el día festivo, de arañarle puntos a la abstención, propiciada tanto por las amenazas talibanes como por el cansancio que experimentan no pocos afganos ocho años después del derrocamiento del Gobierno talibán.

"Las elecciones han transcurrido de forma pacífica", afirmó en rueda de prensa Hamid Karzai, quien felicitó a los afganos "por su valentía" y tuvo palabras elogiosas para las tropas españolas, que ayer garantizaron la seguridad en la provincia de Badghis, desde su base en la ciudad de Herat.

"Somos optimistas con cautela, porque sabemos que millones de personas han desafiado al peligro. Creemos que las predicciones de una masiva situación de inseguridad han fallado", dijo a Efe un portavoz de la misión de la ONU.

La comunidad internacional considera "un éxito" la jornada electoral, especialmente en materia de seguridad y pese a los intentos de los talibanes por perturbar el proceso. Así lo aseguró el presidente de EEUU, Barack Obama: "Hemos visto lo que parece haber sido una elección exitosa en Afganistán pese a los intentos de los talibanes de alterar" el proceso. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, felicitó al pueblo afgano por su participación, que pone de manifiesto las "ansias de estabilidad y desarrollo" que hay en el país. El secretario general de la OTAN, Andres Fogh Rasmussen, ve las elecciones afganas como "un éxito" desde el punto de vista de la seguridad y felicitó al pueblo afgano por el valor frente a los violentos.