Los equipos de rescate confirmaron hoy la muerte de 69 personas en el accidente ocurrido el lunes en la central hidroeléctrica siberiana de Sayano-Shúshenskaya, mientras continúa la búsqueda de otros seis desaparecidos.

En caso de que los efectivos de salvamento no encuentren hoy a los desaparecidos bajo el agua, se les seguirá buscando entre los escombros hasta dar con ellos, añadió la fuente.

El ministro de Emergencia, Serguéi Shoigu, aseguró que el objetivo es que todos los cadáveres sean reconocidos sin tener que recurrir a los análisis de ADN.

Al respecto, el primer ministro ruso, Vladímir Putin, que visitó el viernes el lugar del siniestro, dio dos semanas de plazo a las autoridades locales para elaborar una lista definitiva con nombres y apellidos de todos los muertos.

A su vez, hoy continuarán los entierros de los operarios muertos en diversas localidades de la república de Jakasia, donde se encuentra la central, la más grande del país.

Como causas de la catástrofe, uno de los accidentes industriales más graves de la historia de Rusia, las autoridades barajan un aumento de la presión hidráulica en las tuberías provocada por un fallo durante unas obras de reparación de la central, que fue inaugurada en 1978.

Una organización terrorista chechena se atribuyó el viernes la catástrofe, algo que ha sido rechazado por las autoridades.

El diario "Kommersant" informó que el ministerio de Emergencia había advertido en 1998 a las autoridades locales que la central era insegura y que era necesario modernizar sus instalaciones, pero éstas hicieron oídos sordos a la advertencia.

Según la administración de la central, que se encuentra situada en el curso del río Yenisei, uno de los más caudalosos del mundo, no se observan "daños visibles en la presa", de 245 metros de altura, 1.066 metros de longitud y de 110 metros de grosor en su base.