01 de junio de 2011
01.06.2011

La canción que silenció las balas

Una maestra de México, condecorada tras proteger a sus alumnos de 5 y 6 años de un tiroteo entre bandas de narcotráfico

01.06.2011 | 02:48

A Martha Rivera Alanís, profesora en una escuela infantil del estado mexicano de Nuevo León, le sobran templanza, coraje y "valor cívico", tres virtudes que le ha reconocido el gobernador de la región, Rodrigo Medina de la Cruz, con la concesión de una condecoración por proteger a sus alumnos, de 5 y 6 años, durante un tiroteo entre bandas rivales de narcotraficantes ocurrido la semana pasada.

La maestra lo grabó todo con su teléfono móvil -una medida ajustada al protocolo de seguridad establecido por las autoridades- y el mundo ha conocido su heroica actuación gracias a que un amigo suyo colgó el vídeo de lo ocurrido en la escuela en el portal de YouTube.

El gobernador del estado de Nuevo León alabó de la profesora "su destacado valor cívico al aplicar los protocolos de seguridad en una situación de riesgo en el entorno escolar y, sobre todo, por su vocación de servicio de amor a los niños". A su vez, la maestra reconoció que sintió "miedo" al darse cuenta de que el intercambio de fuego se estaba produciendo a apenas dos calles de distancia de la escuela. "Me siento muy orgullosa, principalmente de los niños", explicó Martha Rivera Alanís, que añadió: "Ellos me dieron el valor y el coraje para actuar como lo hice".

La grabación en YouTube dura un minuto y 21 segundos. Lo primero que se oye es la voz de la profesora: "Sí, mi amor, todos en el piso". La grabación muestra entonces cómo los niños ya estaban tumbados boca abajo. Pocos segundos después, uno de los alumnos se dirige a la profesora, y ella le tranquiliza: "No, no pasa nada, corazón. Nada más pongan su carita en el piso". E insiste: "No pasa nada. Aquí no nos va a pasar nada, nada más no levanten la cabeza".

Enseguida se oye una ráfaga de disparos. Aunque parezca increíble, los niños permanecen callados, pero la profesora se da cuenta de que están pasando miedo. Así que toma la decisión de distraerles: "Vamos a cantar una canción", les propone. Y los niños le responden: "¡Sí!". "Vamos a cantar la de... ya sé cual...", y comienza ella: "Si las gotas de lluvia fueran de chocolate...". El teléfono sigue grabando, y en ese momento se ve que una de las niñas, tumbada, sonríe a la profesora cuando esta arranca a cantar.

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