Alemania comenzó ayer a conmemorar, en una semana cuajada de homenajes, debates y exposiciones, el 50 aniversario de la construcción del Muro de Berlín, el símbolo de la Guerra Fría que, tras su caída, aún divide a los berlineses.

Un homenaje a las víctimas de la división, una visita guiada por Bernauerstrasse -la calle berlinesa que simboliza la partición de la ciudad-, una mesa redonda y un atrevido show de ficción política configuraron el pistoletazo de salida de los actos.

El alcalde de Berlín, el socialdemócrata Klaus Wowereit, inauguró ayer un monumento en recuerdo a las víctimas del Muro en Teltow, localidad próxima a Berlín y punto en el que al menos 20 fugitivos de la República Democrática Alemana fueron abatidos.

El 50 aniversario de la construcción del Muro, señaló Wowereit, "es una ocasión especialmente adecuada" para recordar a "aquellos que fueron asesinados" al intentar cruzarlo, al menos 136 personas, según la cifra oficial.

Están previstos exposiciones fotográficas, representaciones teatrales, vigilias nocturnas y sesiones temáticas de cine. El 13 de agosto, cincuenta años después de que la RDA cerrase su frontera, el presidente alemán, Christian Wulff, y la canciller, Angela Merkel, recordarán a las víctimas de la Bernauerstrasse.